viernes, 30 de septiembre de 2016

VECINDAD DE ENFRENTE (AGAETE)

Topónimo con el que se conoce el asentamiento de población en la banda sur del Barranco de Agaete, en el interior del Valle hacia el naciente, teniendo en la banda norte el caserío de San Pedro de mayor población. Se trata de un barrio, antes caserío, que creció de tamaño trepando por el Roque Bermejo o Montaña de Berbique.
 
Vista (Infonortedigital-com)
La más antigua referencia del lugar la encontramos en una escritura de una capellanía de la Ermita de La Concepción de finales del siglo XVI, que no menciona el topónimo.

«No 7 Joan Baez era obligado a pagar tributo de cinquenta doblas de principal por escripa del 25 de henero de 1585 ante franco de Casares SSno puco como consta de dha escripa que esta en el numo 9.

El Sr Marques de Villanueba del Prado, Don Alonso de Naba y Grimón cauallero del orden de Calatraba debra se obligado a pagar dho tributo como poseedor de la propiedad de donde se debia pagar se y por estar dudosa la mat(...) se tran(...) con dhos o Marqs que remitiendole los corridos pasados dio quinientos rs de principal los quales se impusieron a tributo y paga Joan Ramires veinte y cinco rs en cada un año impuestos sobre ocho o nuebe fanegadas de tierra en la ladera de Ramires que el suso dho y su mujer compraron a Ana Ramires y a Gaspar Rodriguez y a Maria de Almeida lindando con tierras de Bizbique y por otro lado con tierras de Baltazar Ramires y azequia Rl de el Valle de este Lugar de la Gaete y sobre dos suertes de tierras con los llanos de la Gaete lindando con tierras de la Majadilla y otros linderos como mas largamte consta de la escripa otorgada ante Don Joseph de Betancurt SSno puco su esta en Cana a 30 de Junio 1684 la qual escripa con las otras de compra de las tierras hipotecadas por ante Xptoual Suares el 1 de Diziembre de 1682 quedan en el protocolo no (CRUZ Y SAAVEDRA A. J., 1997, p. 211).

La localización de la nueve fanegadas nos la aportan “la ladera de Ramires”, que puede corresponderse con el actual topónimo de “Las Laderas”, despejando toda duda la siguiente referencia de “lindando con tierras de Bizbique”, en referencia clara a la Montaña de Berbique, asentamiento aborigen que tenía sus aprovechamientos ganaderos en la zona baja donde aún encontramos el topónimo de “Corral Viejo”. Se mencionan otras dos suertes, pero estas se sitúan en el actual Los Llanos de Agaete. No ha de extrañarnos la mención de la Acequia Real de la que hablaremos más adelante.

El color bermejo de Berbique (Antonio Medina)
De la ausencia de documentación que pruebe la existencia de construcciones de viviendas en el lugar, si bien pudieron existir cuevas habitacionales de naturales de la isla, el asentamiento en las laderas de la Montaña de Berbique, conocido también por el cromo-topónimo de Roque Bermejo debido al color de su sustrato, debió tener su origen a finales del siglo XIX y desarrollándose de forma más notable a partir de los años 60 del pasado siglo.

Las referencias del poblamiento de Agaete, que tampoco incluían este caserío, en el tercer cuarto de dicho siglo XIX eran las siguientes:

«Forman la pobl. 266 CASAS arruinadas en el pueblo, 67 en el valle y 40 cuevas habitadas: su jurisd. Se estiende á dos pagos de Valle-hormillo, Taucadana, Guayedra y Virvique la Cueva» (MADOZ, 1847, Tomo X, p. 18).

No es habitual la incorporación del adverbio “enfrente” en la toponimia por las connotaciones que sus distintas acepciones tienen según la Real Academia de la Lengua: «De en- y frente. 1. adv. A la parte opuesta, en punto que mira a otro, o que está delante de otro. 2. adv. En contra, en pugna». Y ello puede agravarse cuando va unido al término “vecino” que entraña habitualmente el afecto de la buena relación entre sus gentes.

Aunque en la realidad la relación entre vecinos de San Pedro y Vecindad de Enfrente es exquisita, uniéndoles el puente de dos ojos que salva el cauce del barranco, dando prueba de fe de la proclama de Plutarco de Queronea “que tenía buenos vecinos, y siendo tales los hemos de estimar y honrar mucho, y regalarlos”.

Detalle fotográfico de 1927 (Kurt Herrmann- Fedac)
La más antigua referencia localizada relativa al topónimo nos la aporta un edicto del Juez municipal de la Villa de Agaete, Juan Rodríguez y Martin, de 19 de marzo de 1885 (BOLETÍN OFICIAL DE CANARIAS, 8-abr-1885), que nos dice obedecer a la costumbre de los lugareños en relación con su situación con San Pedro. Se trata de una ejecución de sentencia de un verbal sobre cobro de cantidad promovida por Antonio de Armas y Jiménez contra José Vega Jiménez, sacando a subasta la casa del segundo diciendo:

«Una casa terrera ó de planta baja, sin número de gobierno, compuesta de sala, cuarto y cocina, situada en el pago del Valle de este término donde dicen vecindad de enfrente. Mide su área ochenta y seis metros cuadrados, y linda por la derecha entrando y por la trasera con huertos de herederos de Juan Vega Jiménez, por izquierda con casa de los mismos herederos de Juan Vega Jiménez y por delante con otro huerto de José Rosalía Diepa y Cruz, habiendo sido valorizada por peritos en quinientas sesenta y tres pesetas, cincuenta y siete céntimos, de las que rebajando el veinte y cinco por ciento por ministerio de la Ley, queda reducido su valor á cuatrocientas veinte y dos pesetas, sesenta y ocho céntimos».

Veinte años después, por el inventario del “Arreglo escolar de España”, del Ministerio de Instrucción públ1ca y Bellas Artes de 1905 (BOLETÍN OFICIAL DE CANARIAS, 13-mar-1905), en la definición de los pagos del municipio se incluye a la Vecindad de Enfrente compuesta de 54 casas, 296 habitantes y una población escolar de 189. Del mismo se deduce una estructura típica de asentamientos nuevos en casas de pequeño tamaño, construidas en viejas tierras de cultivo heredadas de sus padres, que acogen a jóvenes matrimonios con un promedio de 3,5 hijos, todos ellos en edad escolar, lo que nos permite deducir que su ocupación mayoritaria es de jornaleros en trabajos agrícolas.

Acequia por Las Longueras
(1890-95 Fedac)


De alguna manera, ambas bandas del Barranco de Agaete, guardan en las entrañas de su historia más antigua, los pleitos de sus vecinos por el agua de las acequias para los riegos de sus cultivos, pleitos que no fueron entre ellos. Muy al contrario de todos ellos descendientes de aborígenes con el comerciante genovés Francisco de Palomar, quien el 9 de agosto de 1494 para liquidar el préstamo que el conquistador Alonso Fernández de Lugo tenía con él, le compró la Hacienda de Agaete, que disponía de un ingenio azucarero en las inmediaciones de la ermita de Las Nieves y cañaverales a ambos lados del barranco.

Cuando Francisco de Palomar tomó posesión de la Hacienda, a los pocos meses tomó la decisión de trasladar el ingenio azucarero desde Las Nieves, junto al mar, al otro lado del barranco en una zona más alta, junto al poblado de Agaete.

«Además, construyó una nueva acequia que aprovechaba mejor el agua proveniente de los nacientes del valle. La posesión de la hacienda de Agaete no fue todo lo pacífica que Palomar hubiera deseado. El poblado prehispánico de Agaete estuvo habitado antes y después de la conquista, radicándose en él una serie de canarios que siguieron aprovechando las viviendas aborígenes allí existentes» (GAMBÍN GARCÍA, Canarios contra hacendados: Crónica de unos pleitos desconocidos sobre el agua del Valle de Agaete (1495-1510), 2008, p. 254).

La construcción de la nueva acequia por Francisco Palomar y desviar hacia la misma las acequias viejas para llevar la mayor cantidad de agua de las nacientes al herido del nuevo ingenio azucarero, obligó a los canarios a desviar por quebraderos agua de la nueva para sus cultivos y no perder sus cosechas aprovechando una mandamiento conciliador del gobernador Alonso Fajardo relativo a su aprovechamiento “en cierto tiempo del día”, mandato que al ser confirmado por el alcalde mayor de la isla Diego Cabrera es recurrido por el mercader genovés, defendiéndose los canarios que sostenían que “el agua del heredamiento no era propiedad de Palomares”· 

El 6 de mayo de 1500 el nuevo alcalde mayor Cristóbal de la Puebla dictó una nueva resolución que consideraba que el agua que entraba en la Acequia Nueva era propiedad de Palomar, y a los canarios se les permitía usar también el agua de las fuentes si construían otra acequia para llevarla a las antiguas, pero que si la tomaban de la Acequia Nueva de Palomares sería usurpación. No disponiendo de recursos económicos ni para defenderse, ni para construir la acequia alternativa, fueron perdiendo capacidad de defender sus derechos, se multiplicaron y dilataron en el tiempo las apelaciones de los canarios. Cuando Francisco Palomares fue enjuiciado por evasión de “monedas de oro” y condenado a la pérdida de sus bienes, la propiedad pasó a la Corona española, quien entregó la posesión del ingenio al tesorero Alonso Gutiérrez de Madrid en 1505, complicándose la defensa de los derechos de los canarios aún más, y que el tesorero vende el 10 de enero de 1517 a Antón Cerezo y su mujer Sancha Díaz, hija de Palomar, el Ingenio y Heredamiento de Agaete a censo enfitéutico (Cesión perpetua o por largo tiempo del dominio útil, mediante el pago anual de un canon).

Vista (nicola_pu)
Era necesario conocer de los dos ingenios, primero en la banda sur del barranco y después en la banda norte, y de la pérdida de los derechos sobre el agua de los nacientes por los cultivadores canarios, para entender por qué en la historia se habla de dos acequias en ambas márgenes, una la Nueva y que más perduró en el tiempo por la banda norte, y otra la Vieja que iba al primer ingenio por la banda de enfrente, la mencionada en la escritura de la capellanía antes mencionada. Ello nos lo documenta con más lujo de detalles nuestra fuente bibliográfica cuando describe las actuaciones del conquistador Alonso Fernández de Lugo y después del mercader Francisco Palomares:

«Al otro lado del arroyo plantó el “cercado nuevo”. Entre estos cercados y el mar levantó el primer el hacendado el primer ingenio, muy posiblemente en lo que hoy es el Puerto de las Nieves. Estos dos cercados estaban plantados de cañas y regados por dos acequias, las “acequias viejas”, que nacían cerca del lugarejo de Agaete y bajaban por ambos lados del barranco y, además de regar y mover la rueda del molino, servían de linderos para cada cercado. Encima del cercado nuevo, al otro lado de la acequia de la banda izquierda del barranco, la más próxima a Gáldar, se encontraba otro cercado de secano, al que se llamó “de Las Palmas”, por el palmeral existente en aquel lugar. Este cercado no se utilizó al comienzo de la explotación de la hacienda. Al otro lado del barranco, encima del “cercado viejo”, y al otro lado de la acequia, existía otro cercado también de secano donde se sembraron cereales, principalmente cebada.
Así lo describe el escribano Bartolomé Sánchez, actuando como testigo en el Proceso de Granada:
".. e porque sabe las dichas tierras e le vio tener al dicho Alonso de Lugo puesto de cañas un çercado grande que dizen el Çercado Viejo, e otro que dizen el Çercado Nuevo, que está de la vanda del arroyo hazia la parte de Galdar, e otros dos por poner, uno que dizen el de Las Palmas e otro que está ençima del dicho Çercado Viejo, donde está al presente el yngenio que hizo el dicho Françisco Palomar. E que en los dichos çercados ay higueras, e que le paresçe a este testigo que en los dichos quatro çercados avria las dichas çient hanegas de tierra, poco mas o menos…".
En este cercado superior, que llegaba barranco arriba más alto que el poblado de Agaete, que quedaba enfrente, al otro lado del arroyo, fue donde se levantó el segundo ingenio por Francisco Palomar años después y cuyos restos han sido descubiertos recientemente» (GAMBÍN GARCÍA, El origen de la caña de azúcar en Canarias: Alonso de Lugo y el primer ingenio de Agaete (1486-1494), 2008).
Vista del barrio y de los riscos de Tamadaba (rosagrananaria.blogspot-com)
Pero no sólo es este largo e histórico pleito sobre la propiedad del agua de los heredamientos de Agaete y de la acequia que discurría por la banda de enfrente lo que ha marcado las distintas perspectivas del lugar, pues a ello se une la geología, dado que la Vecindad de Enfrente es el punto geográfico de referencia documental que marca el otro lado de la falla geológica de la isla, donde se inicia el territorio más antiguo de la isla geológicamente, tal como nos lo describe el recordado profesor:

«… hemos indicado la existencia de una línea irregular que cruza la isla desde Agaete hasta los alrededores de la Montaña de Arinaga de forma que la superficie insular queda dividida en dos partes casi iguales, la mitad nordeste con suelo rejuvenecido por lavas y cenizas de erupciones modernas y la mitad sudoeste con superficie mucho más antigua y donde los productos de las erupciones cuaternarias, apenas llegaron.

En rasgos generales podemos sentar que la mitad nordeste es del dominio de las rocas básicas, basaltos y fonolitas y la otra mitad del dominio de las ácidas, riolitas y traquitas pero, en todo caso, en ambas zonas hay abundante representación de unas y otras rocas que suelen ser de edades muy diferentes.

[…] En el sector de Agaete aparece el macizo de Tamadaba. Es indudable que la pared de aquel bloque montañoso es el plano de falla. Las rocas de uno y otro lado son completamente diferentes, salvo pequeños restos que se pueden ver en la ladera derecha. El cauce del barranco, de corta longitud, es sin embargo muy profundo a lo largo de la fractura tectónica. La falla en sí no es visible pues está cubierta por coladas mucho más recientes y sobre todo, en la parte media superior, por poderosos bancos de brecha del tipo de Roque Nublo, alternando estratificaciones horizontales de sedimentos de más de 100 metros de espesor» (BRAVO EXPÓSITO, 1964, pp. 155 y 161).

Además de la explicación en un lenguaje no tan técnico del profesor Bravo, hemos de destacar la Hoja y Memoria del Mapa Geológico de España (INSTITUTO TECNOLÓGICO GEOMINERO DE ESPAÑA, 1990, Madrid), que se corresponde con la Hoja núm. 82-83 del Servicio Geográfico del Ejército, referida a Agaete, Aldea de San Nicolás y Teror, que para más honra de esta población lleva el título de Vecindad de Enfrente.

En su página 34 nos describe la importancia geológica del Roque Bermejo en cuya ladera se asienta esta población, al considerar esta zona el punto de inicio del territorio más antiguo de la isla en su poniente.

«2.5.3 Edificio Roque Bermejo. Es un pequeño cono de tetra situado a 1 km. al SO. de Vecindad de Enfrente, en la ladera N. del Pinar de Tamadaba , dando vista al valle de Agaete. Ha surgido sobre la formación basáltica I prácticamente en el límite del perímetro de la Caldera de Tejeda.

El cono está a 640 m. de cota, y tiene unas dimensiones aproximadas de 250 m. de largo por 100-200 m. der ancho. Está compuesto por unos depósitos de lapilli semicompactado de tamaño inferior a 1 cm., con ligera estratificación en capas finas alterantes (de unos 8 cms. De potencia) de lapilli más fino y cenizas. Los buzamientos de estas capas son variables siendo difícil la reconstrucción geométrica del edificio. También su bajo grado de conservación contribuye a no poder reconstruirlo bien. Estos materiales están ligeramente alterados a colores marronáceos y debido a la inclinación de la ladera se encuentran dispersos hacia el valle; cubriendo una extensión algo mayor que la del centro en sí.

Aunque actualmente está bastante erosionado, se observan pequeños retazos de coladas basaníticas que discurrieron hacia el valle y por efecto de la erosión han quedado prácticamente reducidas a la nada. Además se encuentran parcialmente recubiertas por los lapillis del cono y por los depósitos de ladera.

Algunas de las coladas existentes al oeste del edificio, tuvieron que tener su origen en algún otro centro de emisión situado en las laderas de Tamadaba, pero por el efecto de la erosión habida entonces están hoy desaparecidos. A decir verdad, se detectan posibles restos de piroclastos pertenecientes a antiguos conos en las partes altas.

Según todo ello, y teniendo en cuenta la disposición de dichos centros, próxima a la falla de la caldera, se puede sugerir la posibilidad de que su localización (incluyendo la del Roque Bermejo) haya estado condicionada por sucesivas reactivaciones de la falla, aunque es un extremo de difícil comprobación».

Llama la atención del estudio que por la antigüedad de su formación geológica y la erosión con el paso de veintitrés millones de años del mioceno señala como una de las pocas posibles formas volcánicas el Roque Bermejo.

«La edad miocena de las formaciones que ocupan la mayor parte de la Hoja implica la no existencia de formas volcánicas a pequeña escala, no siendo posible más que en dos casos (Roque Bermejo, El Roque) asociar las formas del relieve con formas volcánicas».
  
Campesinos de Agaete (detalle fotográfico Alejandro S Witcomb 1891 - Fedac)
Dejamos a un lado los pleitos por las aguas, la acequia nueva y la de enfrente, las huellas de ese volcán apagado hace millones de años, donde en la prehistoria de la isla los antiguos canarios horadaron sus cuevas que llamaron en su lengua algo parecido a como hoy conocemos la Montaña de Berbique, vigía del territorio redondo de Guayedra reclamado y entregado a Fernando de Guanarteme, donde siglos después se construyó una era en el lugar más idóneo para aventar la cebada cultivada en el Llano del Berbique, allí por donde pasa el Camino Real a Tamadaba, parte del camino de los Rameros recorrido dos veces al año, para la celebración de la Rama de Agaete y la del Valle, camino que se inicia precisamente en la Vecindad de Enfrente.

Y dejamos atrás estas historias de siglos, porque hay otras tristes historias más próximas que siguen siendo recordadas por los lugareños, porque aun hoy es muy difícil entenderlas y superarlas, las que tuvieron lugar con la rebelión franquista. Muy probable que fueran castigos tardíos por viejas reivindicaciones populares, encadenadas con las otras mucho más antiguas de aguas y también de tierras, sobre usurpaciones de tierras públicas, de alguna forma legalizadas por la Audiencia al precio del pago de un canon o renta inalcanzable para los que trabajaban la tierra.

«Porque en 1837 los vecinos de Agaete y en concreto su ayuntamiento sigue disputando "los egidos públicos de aquella jurisdicción contra doña Luisa del Castillo, vecina de la Ciudad de Las Palmas, que ha pretendido usurpárselos, suponiendo corresponder a una herencia colindante de su pertenencia"» (SUÁREZ GRIMÓN, 1987, p. 283).

Y cuando se inicia el gobierno liberal de Alfonso XIII, que empieza a temerse la llegada de la República, como se dudaba de la seguridad jurídica de muchos repartos de tierras de realengos, ejidos, y datas reales a beneficencia (Hospital San Lázaro), bien fueran “los terrasgos del Lomo del Turmal, Cuebas Blancas y Caleras para sortearlas entre dichos vecinos”, “las 703 fanegas para romper y cultivar en las faldas del Pinar de Tamadaba”, o las usurpaciones en El Valle, Lomo del Manco, Ladera del Roque Bermejo y Hoya del Pedregal, lo importante era la desaparición de todas las pistas administrativas con el fuego exterminador del incendio de los archivos municipales de 22 de septiembre de 1910:

«Sobre el reparto de las tierras de Agaete no contamos con suficientes datos ya que en los protocolos notariales no se registra la venta de suertes que tengan este origen y el expediente de reparto, si se formó, debió desaparecer en el incendio del Archivo Municipal de Agaete» (IBÍDEM, p. 351).

En abril de 1931, ya en el escenario de la II República, Vecindad de Enfrente estaba formada por alguna que otra cueva habilitada como vivienda, y en el mejor de los casos, unas pocas casas de planta baja.

«Este barrio se caracterizó por la pobreza de sus habitantes, los cuales se dedicaban mayoritariamente a trabajar en el sector primario. Según los testimonios, los dueños y amos de las fincas vivían en la zona de San Pedro junto a la ermita. […] Los grandes propietarios de tierras y aguas siguieron conservando sus bases económicas. En esa época el paro en la clase obrera era muy preocupante y los salarios ínfimos. Y por si fuera poco las tierras cultivadas en el Valle por los pequeños agricultores no recibían el agua de la zona del Sao (Agaete), porque los aguatenientes la vendían a otros municipios. Cada vez las diferencias sociales eran más destacables; ricos ricos, pobres pobres. […] El paro en la clase obrera era alarmante, la mayoría subsistía gracias a la venta de pinocha, leña y carbón» (GIL PÉREZ, 2013).

Niños de Agaete, mujeres y hombres en 1937 (detalle fotográfico Alejandro S Witcomb 1891 - Fedac)
Eran jornaleros, sin derechos a jornal fijo y sin protecciones sociales por la inexistencia de mutualidades laborales, dependientes del interés del patrón, trabajando de sol a sol, llevando de la mano a sus hijos menores para ayudar en la faena, por una mísera peonada, que de alguna forma establecieron su hogar alineados al camino de tierra, en la banda sur del barranco de Agaete, allá enfrente, donde constituyeron poco a poco un pago que era conocido como la Vecindad de Enfrente.

En el año 1936 los acontecimientos se precipitan. En febrero el Frente Popular gana las elecciones en Agaete, y al igual que en muchos municipios de España, el día de san José, una gestora de izquierdas asume el gobierno municipal. No habían pasado tres meses, el 18 de julio se desencadena el golpe militar del general Franco, quien el día anterior había salido de la isla en dirección a Marruecos para interrumpir la legalidad vigente en España.

Desparecidos 4-abr-37 (javiergilpérez.blogspot-com)
En poco tiempo se inician las movilizaciones obligadas de civiles, y en el casco de Agaete noventa significados izquierdistas, son llevados supuestamente al frente bélico peninsular, después de ser encarcelados y torturados, perdiéndose todo rastro de ellos.

Se habla en silencio, con recelos de no ser oído, se cierran las puertas por la noche, las noticias que se van teniendo mantienen en vilo a los jornaleros, nadie se siente seguro. Pasan meses de penalidades, de falsas alarmas y cuando llega la noche del domingo 4 de abril de 1937, día de guardar para los creyentes, algunos de Arucas que presumen de creyentes y de llamarse asimismo falangistas, porque están llenos de odio y violencia, mandados por otros más listos que siempre quedan a buen recaudo, invitados o no por sus anfitriones iguales como ellos de Agaete, realizan la más sanguinaria “saca” nocturna en la Vecindad de Enfrente, llevándose a 22 trabajadores, y de vuelta abajo del Valle, a otros 8 del casco. Padres, hijos y hermanos desaparecen para ser arrojados en algún pozo, como el del barranco de Martorell, en Sardina de Gáldar, o en la Sima de Jinamar.

Aquellos falangistas llegados de Arucas, no es de extrañar que en la mañana de aquel domingo fueran a misa a la parroquia de san Juan Bautista, y tampoco lo sería que comulgaran, porque para ellos, lo que hacían, lo era ¡Por Dios y por España! Porque ese era su salvoconducto para garantizarse la santificación, si la había. Pero además lo hacían porque les divertía la violencia, y así fueron a Guía, pero no pudieron, y también a la Aldea, pero en el Andén Verde tuvieron que darse la vuelta porque no les dejaron llegar.

Ya lo habían practicado de forma sistemática en Arucas. Conocían que algún “rojo” había sido liberado por los militares en el Lazareto de Gando, por no existir causa contra él, pero ya le estaban esperando y esa misma noche iban a por él, y a por otros. Y hacían su tradicional aquelarre en el pozo de don Paulino, donde ahora llaman el Llano de las Brujas, porque los vecinos no querían que se olvidaran estos crímenes.

Del libro Silencios Rotos, elaboración propia
Las conocidas como Brigadas del Amanecer, lo intentaron también en Montaña Cardones, pero allí sí se tropezaron con un cura grande que les impedía que se metieran con su rebaño. Aquel que creó la bella consigna “Gente de paz”, para que una puerta se abriera en la noche cuando avisaban con urgencia de alguna saca traicionera e inesperada. Después volvieron a acordarse de la Vecindad de Enfrente y de otros muchos sitios de la isla, pero ya el Obispo Pildain enterado por el “portugués” de Arucas de lo que estaba sucediendo, los debió amenazar con la excomunión, pues frenaron en sus intentos. Desgraciadamente ya habían dejado escrita la negra y triste historia de asesinatos a diestro y siniestro, con muchos pozos ocultando sus crímenes.

Fue así como inscribieron su record de desaparecidos por habitantes, donde la estadística del municipio de Arucas superaba a todos los municipios de la isla, salvo el del municipio de Agaete, porque aquí, en la Vecindad de Enfrente, también fueron ellos sus autores. Pocos días pasaron y ya los buenos vecinos conocían el lugar de otra forma.

«En el barrio llamado durante mucho tiempo “El Barrio de Las Viudas”, ni siquiera los opresores dejaban que el médico visitara a los enfermos y tampoco que se relacionaran socialmente, e incluso no se casaban entre ambos bandos. Allí quedaron madres, hijos, hermanos, sobrinos que lloraron y lloran toda su vida a sus familiares desaparecidos. Las madres acuciadas por la necesidad tuvieron que trabajar muy duro en el Pinar de Tamadaba, otras servir en las casa de los opresores o pedir limosnas en las mismas. Poca escuela tuvieron los niños de esas madres, desde edad temprana tuvieron que trabajar como burros» (IBÍDEM).

Hoy la Vecindad de Enfrente ha crecido como barrio populoso, nuevas edificaciones de planta alta, unas cortas calles asfaltadas, se confundiría con San Pedro si el puente sobre el barranco de Agaete no marcara los linderos de una y otra vecindad. Se han superado aquellas amarguras, pero en el corazón de muchos se mantiene vivo el recuerdo de aquellos que fueron metidos en camionetas una noche y de los que nunca más se supo.

Puente entre San Pedro y la Vecindad de Enfrente Google Earth)
Son nuevas generaciones de vecinos, muchos de los cuales no conocen de esta historia ya menos reciente, y a los que de aquellos tiempos supieron, si por fortuna viven y se les pregunta, por sus mejillas descienden más de veinte lágrimas.

«Pese a que entre las tierras de Guayedra y del Heredamiento de Agaete no se encontraran las que el Cabildo vendió en 1686, se evidencia la tendencia de los grandes propietarios, por lo general avecindados en la Ciudad, a poseer tierras junto a los realengos, buscando no sólo el aprovechamiento de sus pastos sino también la usurpación clandestina de las mismas» (SUÁREZ GRIMÓN, La hacienda de Guayedra y el Heredamiento de Agaete ante la ocupación de realengos, 1983, p. 107).

Concurre en la Vecindad de Enfrente de una parte, la falla geológica, distinta de aquellas otras de la Tierra con actividad sísmica. La insular, donde en la banda Norte del barranco comienza la más reciente ISLA NUEVA, donde se dieron los últimos volcanes: Rosiana, Bandama, Tafira, Arucas, Cardones, La Isleta. Y en la banda Sur, aquí enfrente, donde comienza la ISLA VIEJA, que emergió hace unos unos veinticinco millones de años, donde la erosión ha acentuado grandes escarpes, farallones y mega-acantilados junto al mar, que proyectan las calmas eólicas sobre el mar de poniente, transitada por estrechos y altos andenes, la que los conquistadores llamaron “la parte de atrás de la isla”.

Panorámica (perenquen.blogspot-com)
Y también, para desgracia propia, la falla humana, de los llamados falangistas y franquistas que imponían la esclavitud de las ideas, que ensayaron la eugenesia para el perfeccionamiento de la raza hispana aprendida de los nazis, los defensores de los derechos torcidos.

Violaron de forma continuada el derecho a la vida, a la integridad física y moral con torturas y tratos inhumanos o degradantes. Pisotearon el derecho a la vivienda y al trabajo digno, a la educación, a la propiedad de la tierra y el agua, a la asistencia y protección. Gentes que no consentían la libertad de pensamiento, reunión, asociación y representación. El animal más inteligente, había vuelto a su condición de animal sin paliativos. Como violenta y ardiente lava que se extendió sembrando destrucción y dolor. Que no se repita nunca.

Localización (IDE Gran Canaria)

viernes, 23 de septiembre de 2016

PRIETO, RISCO (V. SAN MATEO, ALDEA DE SAN NICOLÁS, MOGÁN, S. BARTOLOMÉ DE T. Y TEJEDA)

Probablemente el más conocido por tener un pequeño asentamiento de población lo sea el situado en la Vega de San Mateo, que en todo caso es el más representativo por su altitud y relieve. Este topónimo está situado en un territorio de pendientes riscos formado por las vertientes de naciente del Barranco de La Mina (1.025 msnm.), como lo es el propio Risco Prieto (1.400 msnm.), que tiene al poniente el Risco de la Mesa (1.500 msnm), formado por las escorrentías de los pinares de las Mesas de Galaz (1.550 msnm.) y de Las Mesas (1.630 msnm.), y al naciente el Risco de Bijango y el Risco de Casalla (ambos a 1.250 msnm.).

Panorámica (Michele Curcio)
Se trata por tanto de un territorio de tierras rojas en sus cotas más altas, muy erosionado por las propias escorrentías de aguas de lluvias, en el que históricamente se han producido aluviones y desprendimientos que en ocasiones han cerrado la carretera de Acceso a Cueva Corcho (GC-230) desde la carretera San Mateo-Tejeda (GC-015), y donde las escasas tierras de cultivo lo son de forma obligada en terrazas o bancales.

En el lugar encontramos un pequeño Caserío llevando el topónimo, al que se accede por un camino vecinal descendiente y sin salida, aproximadamente en el punto kilométrico 1’3 de la carretera antes mencionada, que serpentea para acceder a las viviendas construidas todas mirando al naciente y donde en el primer cuarto del pasado siglo se registraban 29 habitantes.

Detalle fotográfico del Caserío (Michele Curcio)
Nos encontramos por tanto en una zona de transición de las medianías a las Cumbres centrales de la isla, identificado por el cromo-topónimo  de “Prieto” dado al Risco por el color del sustrato, tal como recoge el DRAE «4. adj. Dicho de un color: Muy oscuro y que casi no se distingue del negro. 5. adj. De color prieto», topónimo que encontramos también en la Aldea de San Nicolás, Mogán, San Bartolomé de Tirajana y Tejeda, asociado en ocasiones a algún accidente del relieve, y otros desaparecidos o que tan sólo identificaban alguna finca o cortijo.

Ortofoto del territorio de la Vega de San Mateo (Google Earth)
En la Aldea de San Nicolás localizamos el lugar cerca de la Castañeta, al naciente de la conocida Cruz del Siglo, a 175 msnm., al sur del Peñón Rajado y al noroeste de Los Cercadillos y el Peñón del Sajorín.

En Mogán el topónimo lo encontramos, precedido del genérico geo-topónimo típico del suroeste grancanario, como Puntón de Risco Prieto, a 520 msnm., en el Lomito de las Veredas al norte y el Lomo del Culatón, teniendo a su naciente la Montañeta Picuda y más allá el cauce del Barranco de Veneguera, quedando a su poniente el Puntón del Cuervo, topónimos todos que nos dicen de la particular orografía del territorio moganero.

Detalle de Risco Prieto de la V. de San Mateo (Google Earth)
El topónimo tirajanero de San Bartolomé, lo encontramos entre los cauces del Barranco de la Negra, al naciente, y el Barranco de Arguineguín al poniente, situándose el Risco Prieto a 590 msnm. y proyectando su denominación sobre el Llano de Risco Prieto que se extiende al sur del mismo, dejando a su norte el Alto de las Aulagas y más hacia el noroeste la Cruz del Lance, ubicándose en un territorio entre degolladas, al naciente la Degollada de los Alcaravanes y al poniente la Degollada de los Roques, muy próximo a una rica zona patrimonial arqueológica que han devengado en topónimos: el Almogaren Chico y el Almogaren Grande en la Cañada de las Yeguas.

Por último, en Tejeda localizamos el topónimo a 1.259 msnm., cerca del Lomo de las Moradas, al noroeste de la Hoya del Escobonal que se encuentra al norte de la Cruz de Timagada, y al sur del Morro del Cuervo, en el territorio de tierras altas que rodea la carretera Tejeda-San Bartolomé de Tirajana (GC-060), entre los dos últimos lugares citados.

Vista de Risco Prieto (Michele Curcio)
Ya hemos recogido también en nuestra entrada a Roque Prieto (Sta. Mª de Guía) de la información aportada por el centenario profesor de la toponimia canaria referida al cromo-topónimo negro:

«Una variante de este color es PRIETO, que en muchos sitios de Canarias corresponde casi a negro, pues se trata de un color oscuro que es fácil confundir con el citado. Es voz considerada como un arcaísmo americano o portuguesismo derivado de preto, aunque además es palabra castellana que corresponde a un apellido, relativamente abundante; en Cuba a los negros se les llama prietos y sabemos la gran influencia que tuvieron los retornados de dicha isla, a la que tantos emigrantes canarios acudieron» (AFONSO PÉREZ, 1996, p. 190).

Jopillo canario (CSuárez)
En este lugar de transición en 1989 se localizaban ejemplares de una glomerata singular (Dactylis cf. Smithii) en peligro de extinción, de las conocidas vulgarmente como jopillo canario, distinto del jopillo de cumbre que se localiza en las altitudes del Teide.

«Especie conflictiva que presenta una alta variabilidad morfológica. Pertenece al complejo polimórfico de D. glomerata L del Mediterráneo, y en Canarias muestra distintas formas en función de la insularidad y los ecohábitats. Es bastante rara en todas las Islas Canarias, a exepción de La Palma y Tenerife. En esta última isla y en las vertientes medias del Norte, puede llegar a ser frecuente. En Gran Canaria solo era conocida en dos localidades de las cumbres de la isla, pero hemos podido observar esta especie creciendo en diversos enclaves de la zona montaña y media: Vega de San Mateo: Hoya del Gamonal 1600 m.s.m.. Risco Prieto 1300 m.s.m., Ariñez 1400 m.s.m.;…» (MARRERO RODRÍGUEZ, 1989, p. 87).

Detalle floración del Jopillo canario (CSuárez)
Con relación a los otros topónimos próximos antes citados, nos es desconocido el origen de la Cañada y Risco de Bijango, si bien pudiera tratarse de un fito-topónimo de alguna planta así conocida en la antigüedad, sin despreciar que pueda ser una corrupción de:

«BALANGO (Avena Fatua, Lin.)- Planta gramínea que los botánicos llaman “avena loca”. Criase en los campos de nuestras islas entre los granos cultivados. Su tallo o caña, se levanta muchas veces hasta la altura de dos varas, la cual es nudosa, guarnecida de hojas estrechas y cumplidas, lisas por lo común….» (VIERA Y CLAVIJO, 1866, Tomo primero, p. 105).

El Risco Casalla lo recibe de los repartimientos de tierras dados a Pedro de Caçalla el 17 de junio de 1547 (RONQUILLO RUBIO et AZNAR VALLEJO, 1998, p. 381) y el antropónimo de las Mesas de Galaz, relacionado con la Hoya de Galaz, cuya fuente es mencionada en los repartimientos a favor Françisco Ramirez el 19 de febrero de 1543, del regidor Zoilo Ramírez el 14 de septiembre de 1547, y también en la otras solicitadas por Pedro Caçalla el 9 de septiembre (¿?) de 1553 (IBÍDEM, pp. 132, 409 y 565). 

Localización en V. de San Mateo (IDE Gran Canaria)
Localización en Aldea de San Nicolás (IDE Gran Canaria)
Localización en Mogán (IDE Gran Canaria)
Localización en San Bartolomé de Tirajana (IDE Gran Canaria)
Localización en Tejeda (IDE Gran Canaria)

viernes, 16 de septiembre de 2016

MEDIALUNA, LA (ALDEA DE SAN NICOLÁS, AGAETE, SAN BARTOLOMÉ DE TIRAJANA Y SANTA BRÍGIDA)

La riqueza toponímica de Gran Canaria nos permite encontrar en ella algunos geotopónimos que dicen de los accidentes geológicos del relieve que reciben su nombre y se describen por las voces de nuestro léxico.


Vista de La Media Luna de La Aldea (José M. Quesada Medina - Infonortedigital-com)
Y entre los geotopónimos, aquellos que llamamos morfológicos porque nos describen la forma caprichosa que la naturaleza ha dado a elevaciones o depresiones, como es el caso que aquí tratamos de La Medialuna y que encontramos en cuatro municipios, creados por los lugareños emulando de manera poética aquello que cantaron Federico García Lorca y Miguel de Unamuno, en ambos casos para el mundo infantil, pues es en ese de mundo de niñas y niñas donde somos capaces de imaginar y soñar con las formas del territorio.
 
Comentamos con más detenimiento el lugar de la Aldea de San Nicolás, pues lo encontramos en el territorio virgen de Guguy o Guyguy, aunque se conozca con la "i" latina y diéresis Güigüi, con el que cada cual guste elegir como ya hemos contado en su entrada particular a este blog Macizo y Playas de Gugui o Güigüi, porque en este entorno donde lo localizamos en su estado puro, pues el temido impacto antrópico, de los humanos, ha sido el mínimo y lo encontramos además acompañado de otros muchos topónimos que nos permiten hablar de la toponimia, del nombres de los lugares, en su máximo esplendor.

Ortofoto (Google Earth)
Es conocido de Güigüi, utilizando la expresión más castellanizada, por la gran dificultad de su relieve se ha preservado prácticamente en su estado primario, siendo en sí mismo un relicto de especies exclusivas de nuestra diversidad, propiciado también por encontrarse situado en donde los conquistadores castellanos llamaban “la parte de atrás de la isla”, por los fuertes escarpes y las escasas tierras para el aprovechamiento en cultivos, además de corresponder siglos después de la conquista de la isla a las tierras que como a modo de dehesas comunales fueron aprovechadas por los aborígenes para el pastoreo, aquellos pocos que tardaron en perder obligatoriamente sus señas de identidad etnográficas.

« … durante siglos, algunos cultivaban cereales y frutos en lo que, según cuentan las crónicas, era un vergel con distintos nacientes de agua y caminos serpenteantes que comunicaban unas playas con las otras […] en los valles de Güi-Güi Chico y Güi-Güi Grande, en 1785 se contabilizan uno y cuatro vecinos respectivamente, en viviendas dispersas, aunque en el verano, con la recogida de las sementeras y las frutas, entraban unas ocho familias de La Aldea. El censo parroquial de 1820 recoge un total de ocho familias con 25 miembros» (SUÁREZ MORENO, 1990).

Vista (José M. M Quesada Medina - Infonorte)
Sólo a partir de la desamortización de las tierras de realengo, ya a finales del siglo XIX, algunos se sintieron atraídos por su adquisición, pero desde los primeros años en que se tomó conciencia del gran valor del medio natural que el territorio representaba, se fueron sucediendo las iniciativas de registro de los bienes Propios del ayuntamiento de La Aldea, y la subasta por parte del Estado, con deslindes no practicados, y expedientes de dominio iniciados por particulares que colisionaban con los bienes Propios del municipio, todo parecía indicar que volvía a iniciarse un pleito histórico por la posesión de estas tierras.

Cuando se presuponía por la opinión pública que en buena parte de ellas ─dos tercios de los treinta millones de metros cuadrados─, podrían realizarse iniciativas que hicieran peligrar su preservación, desencadenó la expropiación forzosa de estas tierras y derechos, aprobada por el Consejo del Gobierno de Canarias el 19 de diciembre de 1989, que el 10 de enero del siguiente año pasaba a información pública. Había sido declarado Parque Natural en 1987 y Reserva Natural Especial en 1994. Se cerraba así toda posibilidad de litigiar entre particulares y el ayuntamiento.

Vista (Turcón)
Es precisamente este acto el que nos dice de sus últimos poseedores, entre los que habría que recoger al inversor suizo Helmut Rahms (Pellerine Ltd.) que en 1988 por 240.000 euros adquirió esa buena porción del territorio a la sociedad filial de la Caja Insular de Ahorros, Promociones Turísticas Canarias que antes vendería parte a su matriz, que habían sido o colindaban con otros muchos propietarios herederos como Juan Armas, Francisco Bethencourt Armas, Nicolasa Díaz, Manuel León, Antonio Marrero, María Medina León, Asunción Medina Rodríguez, Juan Francisco Medina Saavedra, Cristóbal Quintana, María del Pino Quintana Suárez, Juan Quintana, Teodora Quintana Suárez, José Ramos Navarro, etc.

Como decíamos al principio, nuestro mayor interés es conocer de la toponimia, de esa toponimia virgen nacida de la percepción o aprovechamiento de los pocos lugareños que transitaban este paraje singular.

De La Medialuna, la descripción dada por el registro dice «Desde ese trozo de erial, en su mayor parte de riscos, con una pequeñísima parte de labradío, una cueva y algunos nacientes de agua, en Güygüy Grande, donde llaman Medialuna, con cabida total de ciento veintitrés hectáreas y ochenta cuatro áreas, que lindan al sur con terrenos [de particulares]; al naciente, aguas vertientes que separan terrenos del Estado; poniente con el mar; y norte, aguas vertientes del Lomo de la Degollada del Espigón, tomando el Lomo recto al mar».

Vista de las disyunciones (Adrián Negrín)
Más paradisíaca es la descripción del paisaje dada por un experto senderista en su ruta: «Una vez cogida la bifurcación solo nos queda para llegar a la Degollada del Espigón, abandonar el andén a los dos kilómetros aproximadamente de la bifurcación para superar el último barranco, ya que por desprendimientos es bastante complicado seguir por el andén, de todas maneras, no hay perdida, se ve claramente.

Las disyunciones columnares nos acompañan por casi todo el andén, la naturaleza nos deleita con unas esculturas fascinantes sin parangón. Las disyunciones columnares se producen debido al proceso de enfriamiento de las coladas, a menudo las coladas de lava masivas de cierta potencia se fracturan en columnas verticales de sección subhexagonal al enfriarse lentamente.

Detalle de las disyunciones (José M. Quesada Medina - Infonortedigital)

Tras pasar la Degollada del Espigón, Güigüi Chico deja de verse definitivamente, a cambio observamos prácticamente al completo el Barranco de Güigüi Grande, así como la senda muy bien marcada que nos baja hasta las fincas de La Medialuna. Como finalización del tramo marcaremos justo cuando llegamos, una vez pasada las casas, al fondo de barranco de la Cañada de las Vacas. Desde la Degollada del Espigón, la aridez de zona y lo abrupto del territorio consiguen que el palmeral de La Medialuna se manifiesta como un esplendoroso oasis.

Al llegar al barranco continuamos, siguiendo lo pisado, a nuestra derecha para llegar a los bancales, los vamos bajando fijándonos en la ladera derecha del barranco para localizar nuevamente el sendero, que sin bajar al fondo del barranco (donde se aprecia un frondoso cañaveral) va a media ladera para llegar a la bifurcación donde cogeremos el sendero de la ruta corta a los 1.130 metros aproximadamente de dejar las casas de La Medialuna» (QUESADA MEDINA, 2011).

Vista (Adrián Negrín)
También encontramos una descripción paisajística de gran calidad con imágenes fijas en el canal YouTube, donde su autor Adrián Negrín nos deleita con la belleza singular La Medialuna en Güigüi.

El topónimo lo crearon los lugareños por ese capricho erosivo de posibles efluvios volcánicos más antiguos en forma de media luna. Pero muy cerca de este topónimo, encontramos en los registros de la propiedad otros topónimos muy sugestivos como Agujerada, Andén del Tanque Viejo, Barranco Orilla del Tabaibal, Barranquillo de La Sabina, Caidero Carrizo, Cañada de Juan Jorge, Cañada de las Vacas, Cerro de Arriba, Cueva Agujereada, Cueva del Tostador, Degollada del Espigón, Degolladita de los Riquillos, Estanque del Arenal, Estanque del Llano, Estanque de la Aljulaguilla, Estanque de la Huerta, Estanque de Los Mastrantos, Hera La Montañeta, Hoya de Agua de Sabina, Llano de la Mar, Lomito Hurtado, Lomo de la Corcovada, Lomo de la Degollada de la Cruz, Lomo de Los Juncos, Los Canalizos Chicos, Los Juncos, Montaña de Canizo, Montaña Guagarzal [actual Horgazales], Morrete del Abanico, Morrete de Las Laderas, Morrete de Las Lajillas, Peñón Bermejo, Tanque de Los Juncos, Valle Hermosa, Veril de la Alandarilla, Zamora, y un sinfín de topónimos en estado puro, que han llegado hasta nuestros días en su propia virginidad, tal como es el territorio. Destaca la escasez de antro-topónimos. Es precisamente esta escasa presencia de topónimos referidos a personas la que también avala el mínimo impacto ambiental.
 
La toponimia en su estado puro (IDE Gran Canaria)
Al margen de riqueza de la flora y fauna del lugar, algunas secuencias de la vida de sus moradores nos cuentan de la abundancia de los pequeños cultivos que disponían vivir, de buena agua y de sus fatigas o anécdotas.

«Nono Moreno del Pino:  … hay una casa en un lomito… que llaman el lomo de la “corcová”,… es un lomo ancho y en el bajo hicieron una casa y hay tuneras alrededor de la casa y al medio de las tuneras, el olor de los duraznos…  “sin regarse”, al medio de las tuneras,… que cosa rica… el olor del durazno en el duraznero.

En la Medialuna, en la finca de Miguel, tenían de toda fruta… Cogía ajos, cogía papas, cogía cebollas… la comida de la casa la tenía garantizada, y después vendía mucho de la cosecha… lo sacaba con las bestias para La Aldea.

En los años que yo estuve allí siempre tenía una yunta de vacas, y todos los años vendía una yunta de novillos (… lo que nos cuenta sucede entre 1962 y 1974)» (MELIÁN QUINTANA et alli, 2015, p. 130).

Cuartos de aperos (Adrián Negrín)
«Francisco Ramírez Almeida: Tenía 9 años cuando fuimos a la cueva de la Medialuna, con unas cabras de media. Y estuve allí cerca de 4 años. A mi madre la dio fiebre y tuvimos que traerla para abajo… (La Aldea) …y nos vinimos para acá.

[…] Desde la Medialuna subíamos a la Degollada de Piletas… al lado de la Montaña de los Hogarzos. Algunas veces desde por la tarde me venía (para La Aldea)… me sentaba allí pero no bajaba hasta que empezaba a oscurecer,… si no mi padre me templaba.

Para bajar eran unas “vereas”… pero uno bricaba como un cabrito… había un paso malísimo… pero lo demás era… y … con los regatones se veían los “gujeros” en el risco… (…) …tirando el garrote en el mismo sitio… eso… ahí siempre había gente… hoy no hay a donde pasar.

[…] Estábamos allí en el lomito, donde se juntaban “tos”, se juntaban alli por la noche y el viejo mío se le antojó que fuera “soltáo” allá arriba al Leñabuenal al cordero… y yo le dije que tenía miedo, que aquella hora no “diba”. Y me hizo ir.

Pero cuando yo llego allá arriba, allí había una vieja donde estaba la Medialuna, había una vieja que se llamaba Juana Carmen, dice que había muerto. Y entonces allí había unas cadenillas y unas palmeras y donde están unos tunos acabándose,… unos tunos amarillos… y donde yo estaba… pasó un cosa… un sombraje, sería una rata, un erizo, y después yo me puse allí, me dio un “mieo”, me tiró “pal” suelo, me puse en el lomitillo y me eché una piedra encima y digo” “que salga lo que vaya a salir coño que no le tengo “mieo””, y a mi… si no es el “mieo” que tenía… salió una cosa con un pañuelo blanco allí… y yo partí a correr por el chorrito “pa’riba”, me destrocé las patas… bajé por ahí… el llano de Zacarías “pa bajo”… sofocando… y cuando llegue abajo… mi padre… y dice Antonio… “el chiquillo se asustó”… la sangre se te levanta… Como el miedo es libre cogíamos todo lo que queríamos. (Francisco estuvo en Guguy en la década de los 40 del pasado siglo XX)» (IBÍDEM, p. 137).    

Vista (Adrián Negrín)
Como ya se ha dicho al principio, de formación distinta a la depresión con el que se conoce en La Aldea, pues son todas elevaciones del territorio, encontramos también el topónimo en Agaete, al naciente de Tirma y formando parte del Andén de los Alemanes; en San Bartolomé de Tirajana, al norte de San Fernando, formando parte del Morro del Cañizo, entre el Barranco de Fataga a poniente y el Barranquillo del Cañizo al naciente; y en Santa Brígida, al naciente del Caserío La Humbría, en La Angostura, formando parte de los escarpes de naciente del cauce del Barranco Guiniguada, después de la unión de los Barrancos de Santa Brígida y Barranco de Alonso, al poniente del camino de Los Silos y antes de la junta con el Barranco del Colegio.

Sin duda, el topónimo aldeano es quizás el más representativo de las formas, y posiblemente el lugar más apropiado para los momentos oníricos, apartado del mundanal ruido, en un oasis de palmeras de la tierra, entre acebuches, almácigos, bejeques, brezos, cabezones, canutillos, cardones, cardonescas, cerrajas y cerrajones, cornicales, corazoncillos, escobones, juagarzos, leña santa, magarzas, pajoneras, peralillos, rosalillos, sabinas, salvias, siemprevivas, tabaibas, tajinastes, toldas y verodes,  entre aromas de inciensos, cedros y pinos; unos a ras del suelo otros más esbeltos, todos componen la flora más auténtica de la isla.

Vista (Adrían Negrín)
Ante una orquesta sinfónica, por el trinar de los canarios del monte, o las no menos melodiosas alpispas, bisbitas o herrerillos. Y el arrullo de las tórtolas. Donde lagartos gigantes, lisas y perenquenes están atentos a cernícalos, cuervos y halcones berberiscos para no verse sorprendidos mientras calientan su sangre o repiten la misma atención sobre su menú de escarabajos, saltamontes y grillos. Allí donde las migratorias pardelas, petreles, chorlitejos, vencejos y zarapitos danzan sobre las olas o bailan en la orilla. Allí donde el mirlo nos canta avisándonos que el sol se va o viene, o cuando en la noche los búhos velan nuestro sueño para que los roedores no nos inquieten.

Sueños de ilusión e imaginación. Como declamaba Miguel Unamuno: «La media luna es una cuna, va a luna nueva; y al niño de la media luna, ¿quién me lo lleva?». Lugar para soñar y para encontrar respuestas a la vida que está por fuera de esta maravillosa “cuna” natural.

Localización en La Aldea de San Nicolás (IDE Gran Canaria)
Localización en Agaete (IDE Gran Canaria)
Localización en San Bartolomé de Tirajana (IDE Gran Canaria)
Localización en Santa Brìgida (IDE Gran Canaria)