viernes, 14 de octubre de 2016

CASA PASTORES (SANTA LUCÍA DE TIRAJANA)

En el análisis y estudio de la toponimia de la isla nos encontramos ante un caso singular por la capacidad de la sociedad del siglo XX de creación de un topónimo, en un escenario donde todas las referencias conocen de barriadas, urbanizaciones, calles y avenidas, y poca dada a reconocer un lugar geográfico por los usos y costumbres de sus convecinos.

Situando el origen de la consolidación de este topónimo a finales del primer tercio del pasado siglo, el topónimo que nos ocupa de Casa Pastores, debió nacer con el intercalación de la preposición ‘de’ denotando posesión o pertenencia, pues se trataba de una Casa propiedad de Pastores, que como bien dice la RAE sobre los topónimos, aun sin constituir un compuesto univerbal, ha perdido la preposición.

Cuevas del Barranquillo del Polvo (Jurria Humiaga)
Y el topónimo aparece precisamente en un territorio donde otros topónimos con anterioridad se crearon por las historias del siglo XVIII de aquellos vecinos de Agüimes que por estas tierras traían a pastar sus ganados de cabras y, en menor medida para cultivos, quienes llevaron a cabo el histórico Motín de Agüimes contra la posesión de las tierras dadas a Francisco Amoreto, que llevaría a un pleito ante el Consejo de Castilla, donde el “vecindario” fue defendido por el doctoral Mendoza, historia que dio origen a los topónimos ya tratados en este blog de Vecindario y El Doctoral.

De alguna manera o por un casual, de aquellos acontecimientos vividos por pastores, dos siglos después las nuevas generaciones de vecinos que tienen su morada en pequeñas casas terreras, aprecian la prosperidad que ello se supone en comparación con una cueva convertida en vivienda por una pareja de pastores, y la identifican como Casa Pastores.

Interior casa-cueva del Barranquillo del Polvo (Jurria Humiaga)
El topónimo lo localizamos como un pequeño barrio entre el Cruce de Sardina al naciente y Sardina al poniente, al sur del Barranco del Polvo cuyo cauce le separa del Llano del Polvo. Su creación como topónimo y barrio nace en la práctica con la llegada y asentamiento del matrimonio formado por María Rodríguez Martel y Manuel Guedes López, ambos pastores, él descendiente de generaciones de pastores, de las tierras de pastores en La Pasadilla, y ella de piqueros y poceros, a quien mencionamos primero no sólo por ser mujer madre de catorce hijos, sino también por lo que contaban sus deudos:

«¿usté cree que las pastoras pasaban menos trabajos que el pastor? Las pastoras pasaban mas trabajo que el pastor porque las pastoras tenían que ayudarle al marío, hacerle la comía, lavarle la ropa, y había que ...y atender a los hijos. Eran unas esclavas porque en ese entonces ...en el fuego había que ajuntá la leña, y el fogal era un fogal de piedra... ponían unas piedras y hacían el fogal y antonces allí hacían la comía, en el fogal... llegaban los maríos ...le ponían la mesa. Como venían yelaos o cansaos, comían y alli se acostaban en la cama... y la mujer atendiendo lo demás» (GONZÁLEZ, 2005, p. 7).

Ortofoto de Casa Pastores (IDE Gran Canaria)
El barrio nace a partir de los primeros establecimientos próximos al lugar de muy pocas familias, pero serán los asentamientos definitivos de los pastores la que dará notoriedad al mismo.

«Este precoz poblamiento no llegó a producir más que un pequeño núcleo de importancia secundaria, siendo las cuevas utilizadas principalmente por pastores que apacentaban en las montañas circunvecinas.

En el Barranquillo de las Cuevas, Nuevo o del Polvo, los censos electorales de 1909 y 1918, señalan respectivamente la residencia de tres y un jornaleros (son, en 1909, Juan Cardero Judas, José León y José Sánchez Estupiñán).

En 1927, se producen nuevos asentamientos de pastores en la margen derecha del Barranquillo del Polvo, frente a la Hoya de la Negra, dando lugar al núcleo de Casa Pastores (Las familias de José Pérez y Antonio y Manuel Guedes) que, ampliado por sucesivas parcelaciones, ha constituido el nexo urbano entre Vecindario y Sardina…" (GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, 2001, p. 681).

María y Manuel (Federación de Salto del Pastor Canario)
Las reconocidas oficialmente con el viejo topónimo de Cuevas del Provecho, denominación también dada a las que se encuentran en la vertiente sur del Barranco de Mata en Las Palmas de Gran Canaria, siguiendo el significado académico de la locución adverbial de ese algo «Dicho de una persona o de una cosa: Útil o a propósito para lo que se desea o intenta», no son otras que las identificadas por la dicha familia de pastores como «… las cuevas del Barranquillo del polvo, que llaman. Las Cuevas son de la montaña de Majá Ciega, pero son conocías Las Cuevas del Polvo, del Barranquillo del Polvo».
 
Como bien cuentan también «antes araban las tierras y había viento y no era too sino polvo» refiriéndose a esos topónimos ‘del Polvo’, barranco, llanos, y barriada todos derivados de la voz de siglos atrás para reconocer esas tierras muy finas que con los fuertes vientos habituales en la zona antes que los paramentos de la construcción dificultaran su tránsito, eran trasladadas por la fuerza eólica haciendo imposible la visión y la propia vida, son tierras residuales de la erosión no sedimentadas, sin olvidar que nuestro ilustre y desparecido geógrafo defendía su teoría:

«Más arriba de la unión con el Barranco del Polvo, el barranco de Balo ensancha su lecho extraordinariamente. Indudablemente este amplio estuario, debió ser un suelo lagunar cuando el volcán de Arinaga le cerró el paso al mar después de su erupción» (BRAVO EXPÓSITO, 1964, Tomo II, p. 108).

La "trashumancia"  de la vida de una familia de pastores
Desde que el matrimonio de pastores Manuel Guedes López y María Rodríguez Martel, después de aquellos trueques de compadres de picar para ampliar la casa-cueva a cambio de leche, suero y quesos, se conocieron y casaron allá en Cazadores (Telde), después de la bendición del señor san Miguel, establecieron su primer hogar en cuevas, allá arriba en Cuevas Blancas (Valsequillo), siempre buscando los buenos pastos para su rebaño y donde tuvieron a cinco de sus catorce hijos entre 1917 y 1935.

Pero como muchos que subsistían de su trabajo, en muchas ocasiones por el trueque del producto de su ganado por otros productos que precisaban para su sustento y la supervivencia de una familia ya numerosa, en tiempos muy difíciles, cuando las islas padecían no sólo el desabastecimiento, y también gran parte de su población el trabajo en el campo por la caída de exportaciones como consecuencia de la Gran Guerra (1ª Guerra Mundial, 1914-1919).

Pensamos que de alguna manera decidieron acercarse con su ganado a lugares donde pudieran haber vecinos que les compraran con dinero sus productos, y así emprendieron una larga trashumancia siempre en el entorno de barrancos o tributarios del Barranco de Balos, así llamado aguas abajo, aguas arriba Barranco de los Corralillos, siempre dirección al Sur, donde pararon y nacieron sus gemelos María y Manuel.

Fachada del Centro de Interpretación (Ayuntamiento de Santa Lucía)
Continuaron su particular trashumancia siempre en la dirección del meridiano, dejando a su izquierda el sol de la mañana, y así llegar a la Mesa de Morales, (lomo) donde nació su hija Lucia. En Las Carboneras según contaban a nuestra fuente bibliográfica estuvieron poco tiempo, de donde pudo ser un corto recorrido de ida y vuelta porque en Los Colorados nació su hija Teresa. Y así llegaron a su última cueva convertida en casa, en las Cuevas del Polvo o del barranquillo homónimo, donde nacería su hija Carmela, y la necesidad impuesta por la matriarca de comprar un solar y vivir como sus nuevos vecinos, que ya iba siendo hora de acabar con la trashumancia. Y qué mejor que en el entonces Cercado de la Virgen, de los “Morales”, posiblemente de esos descendientes de terratenientes que dejaron varios topónimos por estas tierras, allá enfrente de las cuevas del barranquillo, para no olvidar de dónde vinieron.

Manuel Guedes, hijo (Izuran)
Aquella Virgen que llevaba su nombre de la que cuenta la Biblia sólo parió a uno, mientras ella, seña Mariquita Rodríguez Martel, pariría a cuatro hijos más, hasta completar los catorce con dos de ellos perdidos, no ya bajo techo de tosca natural de las cuevas, sino bajo uno de esos techos de los que se hacían sobre paredes de carga con tablas y buena mezcla, manteniendo con ‘jorcones’ hasta que fraguara.

Él, su marido y sufridor compañero de oficios, padre de sus tantos hijos, se había dejado llevar por la mejor iniciativa de la matriarca y se habría ganado el título de ‘cho’, aquel que aquí en esta tierra se daba a las buenas gentes por sus saberes adquiridos en la universidad de la vida. Cuando se alinearon otras casas a ambos lados de la suya, a su calle la bautizarían la del “Buen pastor”, y no era para menos. A partir de ese momento, el origen del topónimo bien pudiera deberse a la cueva de enfrente que fue casa de los pastores, o bien que lo fuera por la nueva casa de los mismos ya en el lugar que ocupa el barrio, indiscutible respuesta de aquello que forjó la memoria colectiva de los convecinos de entonces.

El tercer hijo de los pastores, Maestro Manuel Guedes Rodríguez, fallecido el 7 de enero de 2007 y fuente oral del artículo de El Mentidero de nuestra bibliografía, además de pastor fue un gran experto y maestro en el garrote de pelea, aprendido de sus tíos y tíos abuelos, en sus propias palabras unos «garrotistas del diablo», siempre preconizando su uso como elemento de defensa, aunque en alguna ocasión se vieron obligados a recurrir a esa buena vara de acebuche en defensa de sus intereses entre pastores (IZURAN, 2007).

Interior del Centro de Interpretación (Ayuntamiento de Santa Lucía)
El 28 de junio de 2013 se inauguraba el Centro de Interpretación del Pastoreo, ubicado por su propia historia humana en Casa Pastores, donde fueron los últimos asentamientos de pastores entre Vecindario y Sardina, si bien la presencia de pastores en las primarias tierras de realengo ya fueron aprovechadas desde la prehistoria de la isla por los aborígenes que dejaron sus huellas de goros y majadas, y después en los primeros siglos de su historia tras la conquista, disfrutando de tales derechos como vecindario de Agüimes mediante el pago de un canon al Cabildo General.

Fue precisamente el establecimiento de este canon, aunque no se pagara en algunos tiempos por la precariedad económica de los pastores, la legítima defensa que permitiría que el Doctoral Mendoza hiciera valer los derechos del vecindario sobre las tierras que se adjudicó por sus privilegios Francisco Amoreto, tal como se ha contado al principio.

Grupo escultórico de homenaje al pastoreo (La Provincia)
Este Centro de Interpretación, construido en planta baja de 324 metros cuadrados, ofrece un alto componente didáctico con paneles y vinilos instalados directamente en la pared, los superiores con información para adultos y los inferiores para niños, ilustrados con escenas que recrean un refugio de pastores, un cuarto del queso, y los útiles habituales del pastoreo: cencerras, naifes, telar de lanas y otros.

En la rotonda de entrada al barrio se encuentra también un grupo escultórico representativo del pastoreo. Quizás sería procedente para mayor reconocimiento del mérito y sacrificado arte del pastoreo en la isla, que las denominaciones de las pocas calles del barrio guarden relación con este oficio tan noble, con el recuerdo de los pastores de la isla y su particular entorno, herederos universales de aquellas extraordinarias dotes naturales que los aborígenes tenían y que fueron muy valoradas por conquistadores y colonos que arribaron a la isla.  

Localización (IDE Gran Canaria)

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