viernes, 6 de septiembre de 2013

BURGOS Y LAS MÁQUINAS (LAS PALMAS DE GC)

Actualización: 2013/09/08
Con el topónimo de Burgos se conoce una amplia zona rural situada sobre el cantil de la bahía del Rincón que se extendía en la antigüedad por las lomas situadas en los altos de las rampas de la banda septentrional del barranco de Tamaraceite, cauce que formando meandros termina por desaguar muy cerca del barrio de Guanarteme. Las lomas de la banda meridional fueron históricamente nombradas como lomos de Guanarteme, debido a la ubicación de distintos yacimientos aborígenes conocidos como Cuevas del Rey donde se considera tenía su residencia el llamado "guanarteme" del cantón aborigen de Tamaraceite.


Según veremos más adelante, parte las tierras más próximas al barrio de Guanarteme que eran conocidas con este topónimo de Burgos, en ocasiones asociado a algún accidente geográfico, fueron conocidas en los inicios del siglo XX con el topónimo de Las Máquinas.
Panorámica del lugar(Google earth)

El origen del topónimo de Burgos obedece a las tierras que le correspondieron en los primeros repartimientos de Pedro de Vera al conquistador Gonzalo de Burgos, concretamente una caballería de diez aranzadas en el valle de Tenoya: «Gonzalo de Burgos, Escribano, Conquistador, 15-6-1485. Del otro cabo de una risco que se face vera de la dicha caballería asia el camino que va de esta Villa al lugar de Arucas, se fizo a una caballería de tierra de 10 aranzadas, como va una albarrada de canarios con tres veguillas, que son vera del arroyo, así que llega por la parte de encima a la acequia y por debajo al arroyo y hasta la dicha albarrada, la cual dicha caballería se dio al dicho Gonzalo de Burgos, Escribano, Recutor» HERNANDEZ JIMÉNEZ, V.: "Aguas del barranco de Tenoya", Anuario de Estudios Atlánticos, nº 33,1987).


No se trata de un conquistador cualquiera de los tantos que se enrolaron dentro de las tropas que vinieron a la conquista para ganarse la vida. Se trata del burgalés y escribano Gonzalo de Burgos, «escrivano del Rey e de la Reyna nuestros Señores», de singular importancia dada su intervención en muchos protocolos sobre negocios, ventas de tierras y esclavos, y, apoderamientos, durante los primeros años de la Conquista. Concurre en este escribano que tuvo la inquietud por estudiar los topónimos bereberes y su similitud con otros aborígenes en las islas, que ha sido fuente de estudio de muchos filólogos e historiadores.


«Para el problema de las transcripciones canarias y la restitución de la forma indígena original, quiero señalar un término de comparación que estimo interesante y exacto. Nuestros escribanos y cronistas de los siglos XV y XVI se hallan, respecto del guanche, en una postura análoga a la del escribano de Gran Canaria Gonzalo de Burgos, que en 1499 redacta en Tagaos un documento [Cf. "Hespéria", 1935, pág. 75, donde lo estudiaron P. de Cenival y F. de la Chapelle], con topónimos africanos de etimología bereber segura y hoy reconocibles. Por la evidente semejanza de este paralelo (el guanche y el bereber son de estructura y tronco lingüístico análogo), comparando las transcripciones de Gonzalo de Burgos: Ifini, Auladamar, Eguguaz, Iste, Taganute, Taguynza, Itabuscat, Tagamarte, Caynzerte, etc., con sus correspondientes bereberes Ifni, Uled'Amar, Igiuaz, Icht, Tagmut, Tagenza, Ida-u-Buzia, Tighmert, Tinzert, etc., podemos establecer el cuarto término de la proporción: el correspondiente guanche de las transcripciones de los escribanos y cronistas contemporáneos y de la misma lengua que Gonzalo de Burgos.


Pero, además, manejando en este trabajo listas de nombres de diversas épocas y fuentes de distinta ortografía, convendrá hacer unas observaciones sobre la correspondencia gráfica y fónica del español en los pasados siglos en Canarias, que considero claras hasta para lectores no especializados en lingüística. Pueden verse ampliadas y justificadas en mis trabajos anteriores y en las obras generales de gramática y pronunciación españolas» (ÁLVAREZ DELGADO, J.: "Antropónimos de Canarias", Anuario de Estudios Atlánticos, nº 2, 1956).
Ortofoto del lugar de Burgos (Google earth)

Pero su gran notoriedad pública, su "fiel" conocimiento de dar fe del pago de cantidades que aún se adeudaban a peones que habían sido conquistadores de Gran Canaria, de los muchos negocios y transacciones, su vinculación profesional a arribados comerciantes "portugueses" y "genoveses", o su propio nombramiento Real, debieron volverse en su contra cuando fue denunciado ante el famoso Tribunal de la Inquisición, probablemente debido a la "envidiosa inquina" por su propio status social.



Años atrás ya había sido denunciado por su cercanía a los "judíos portugueses": «Una prueba de que, además, no faltaban entre ellos los portugueses puede verla quien examine las denuncias presentadas por estos mismos años de 1492-1494 contra Gonzalo de Burgos, escribano mayor del Cabildo de Gran Canaria. Se refieren casi todas a los ocultos conciliábulos y extrañas prácticas que, sintiendo renacer en su espíritu las inquietudes mosaicas de sus antepasados los Levi y Maluenda burgaleses, celebraba en Las Palmas con judíos lusitanos recién llegados como colonos» (PÉREZ VIDAL, J.: "Aportación portuguesa a la población de canarias. Datos para su estudio", Anuario de Estudios Atlánticos, nº 14,1968).



Después, dos años antes de su fallecimiento, lo sería por estar de parte del comerciante genovés Jacome Riverol, frente a Francisco Fernández de Arévalo, escribano de Gran Canaria y procurador de los conquistadores en relación con tierras por recibir en pago de sueldos de conquista.


«... está probado que Gonzalo de Burgos, acusado de judaizante, murió ahogado en la bahía de Cádiz, en septiembre de 1502, cuando iba conducido a Sevilla a responder ante la Inquisición, en el mismo buque en que hacía viaje el entonces gobernador de Gran Canaria Antonio de Torres, continuo de los Reyes, que precisamente llevaba la pesquisa ...» (LEOPOLDO DE LA ROSA OLIVERA, L.: "Linaje y descendencia de D. Antonio de Vera Muxica, refundador de Santa Fe en el Río de la Plata", Anuario de Estudios Atlánticos, nº 9, 1963).



Consecuencia de su fin y condición inquisitorial, sería anulado el repartimiento por el Reformador, pero su antropónimo era ya una referencia documental en todos las escrituras de propiedad de lugar y colindantes, y así han llegado hasta nuestros días.




El canónigo de la Catedral Cristóbal Abreu, en su testamento de 20 de julio de 1771, incluye entre su patrimonio vinculado 77 fanegadas el «Cortijo de tierras labradías y de pastos, en Guanarteme, con cargo de 90, 45 y 93 reales vellón de rédito al Convento de Sta. Clara, San Idelfonso y al Hospital de San Martín», nombrando sucesores a Sebastián Rodríguez Barrera si se ordenaban, y si así no fueran, sus hermanos todos hijos de Anselmo Rodríguez. El 14 de julio de 1855 se efectúa la redención de los censos (SUÁREZ GRIMÓN, V.J.: La propiedad pública, vinculada y eclesiástica en Gran Canaria, en la crisis del antiguo régimen, Las Palmas de GC, 1987).


Para no incurrir en las Leyes de Desamortización, los poseedores propiciarían la división del vínculo de bienes y posterior venta del cortijo, circunstancias que concurren en esos tiempos en las grandes propiedades. Nos da una pista el curioso anuncio que publica el periódico local El País el día 5 de junio de 1863, que dice: «PÉRDIDA. Se suplica, á la persona que tuviera en su poder las Escrituras de la compra del Cortijo de Guanarteme que fué de D. Francisco G. Borrero, las cuales fueron tomadas de la casa de la testamentaría por D. Graciliano Borrero, en el tiempo de su enfermedad, se sirva entregarlas en la Plaza de S. Bernardo casa núm. 11».


Excursión automovilística por la Carretera de Chile en 1920 (Fedac)
Con posterioridad este cortijo que ocupa la parte de estas tierras de Burgos más próximas a Guanarteme, es propiedad de Marcial Melián Sánchez, algo reducido pues ahora tiene algo más de cincuenta y nueve fanegadas, que se extienden desde el barranco de la Ballena hasta el barranco de Tamaraceite, dividido en dos trozos uno llamado "Cortijo de Guanarteme" y otro "Burgos".

El mencionado propietario es uno de los promotores de a primera compañía de transportes de la isla: «El 12 de enero de 1865 formó junto con don Marcial Melián Sánchez y don Manuel González Castellano una compañía mercantil regular colectiva bajo la razón social de "Melián y C.I.A.". Dos años más tarde, el 26 de septiembre de 1867, la citada compañía queda disuelta y se refunde en otra denominada "González y C.I.A.", constituida por Matos Moreno y González Castellano». (SUÁREZ GRIMÓN, V.J.: La propiedad pública, vinculada y eclesiástica en Gran Canaria, en la crisis del antiguo régimen, Las Palmas de GC, 1987).


Muy mal le fue a Marcial Melián su experiencia mercantil en el transporte público tirado a caballos. Era difícil desarrollar con rentabilidad una actividad cuando las carreteras están por llegar y otros ya han fracasaso también: «La primera empresa no hizo sino romper el fuego, vivir dos meses la aventura del transporte y desaparecer dejando, eso sí, la huella indeleble de las llantas de sus coches sobre nuestros caminos; otra tomó las riendas, se hizo cargo de los viajeros y continuó flotando en el aire la nube de polvo que el trotecillo de las bestias levantaba. La partida de defunción está concebida en estos términos: "Ha cesado en SLIS viajes de la ciudad de Telde a la de Las Palmas y viceversa, la compañía que primeramente se organizó con este objeto, por haber enajenado sus coches y bestias a la de Diligencias últimamente formada....". Don Nicolás Massieu aparece como dueño de la flota de diligencias denominada La Primera, que continuó transportando pasajeros por la carretera del Sur» (ALZOLA, J.M.: La rueda en Gran Canaria, Las Palmas de GC, 1968).


El juzgado promueve el concurso de sus acreedores y anuncia la subasta pública de su gran propiedad, cuya descripción es una clara identificación del lugar que ocupa y de su gran extensión: «Un Cortijo de tierras labradías y arrifes, denominado "Guanarteme",  término municipal de San Lorenzo, dividido en dos trozos: el primero llamado "Guanarteme" linda por el Naciente con el Barranco de "La Ballena" y el segundo trozo de dicha finca objeto de tercería interpuesta por don José Franchy del Castillo, al Poniente con Barranco de Tamaraceite, al Norte con la orilla del mar y el referido segundo trozo, y por el Sur Cordillera que lo divide de terrenos de herederos de don Sebastián Pérez y el primer trozo igualmente objeto de tercería por parte también de don José Franchy.



El segundo trozo denominado Burgos linda por el Naciente con orilla del mar, al Poniente cordillera quo lo separa de terrenos de los herederos de don Joaquín Apolinario, al Norte tierras de don Juan González y por el Sur el filo del risco, llamado la Encrucijada, que lo divide de los expresados terrenos de herederos de don Joaquín Apolinario.



Tiene como accesorios dicho cortijo, un estanque para recoger aguas donde llaman la Hoya de la Gallina, situada en el propio término municipal de San Lorenzo, lindando al Naciente con tierras de herederos de don Antonio Jacinto Falcón, Poniente de don Francisco Anselmo, al Norte de herederos de don Joaquín Apolinario, y al Sur con otro estanque de don Sebastián Pérez; y además una casa-habitación, un pozo inmediato á ella, unas cuadras, dos estanques frente á la misma, otros dos en la ladera de la finca, unos secaderos, unos salones y estufas, otras casas en el Tabaibalillo, y un día de agua para su riego por el heredamiento del Dragonal» (BOLETÍN OFICIAL DE CANARIAS, 10-nov-1886). La Hoya de la Gallina se localiza donde hoy se conoce por Las Torres Altas.


Sombreado en rojo, extensión Cortijo de Guanarteme y los topónimos mencionados
(sobre mapa del IDE Gran Canaria)

Parte de lugar de Burgos, el más inmediato al barrio de Guanarteme en el cauce bajo del barranco de Tamaraceite por donde desagua, empieza después a conocerse con el topónimo de Las Máquinas. Entendemos que este topónimo surge por la construcción e instalación en el lugar de los tomaderos de agua de la Compañía Guanarteme, que suministraba agua a los servicios del Puerto de la Luz, posiblemente a través de su venta a la compañía Grand Canary Coaling -estiba del carbón- que se ocupaba además del suministro de agua y víveres a los barcos:



«También la aguada y el aprovisionamiento de víveres eran servicios fundamentales para el tránsito de buques. Ya hemos comentado la mejora que supuso para el puerto las obras de conducción y depósito de agua. En un principio sus servicios se realizaban a base de aljibes flotantes que generalmente surtían los buques con rapidez y eficacia. Era la época de Luz Reina, Maria Reina y Luisa, tres aljibes que en 1887 disponían de una capacidad conjunta de "130 pipas de agua potable de excelente calidad" y, por entonces, a razón de 2,75 pesetas la pipa de agua puesta a bordo (unos 450 litros) (15). En la primera década del siglo XX el servicio aparece considerablemente ampliado con una compañía general regentada por la Grand Canary Coaling, y de la que formaban parte, además de ella, Miller, Blandy Brothers, Salvador Cuyás, José Torréns y Francisco Gonçalves» (QUINTANA NAVARRO, F.: "La Luz, estación carbonera y despegue portuario. 1883-1913", Revista Aguayro, nº 146, 1983).

 
Fotografía de 1920 (Fedac)
Eran los primeros años del siglo XX, cuando más se agudizaba la insuficiencia del agua que aportaba la Fuente de Morales a la Ciudad, que obligó a concentrar su flujo en el abasto a la población, y tuvieron que buscarse otras alternativas aunque fueran de inferior calidad:


La suministrada por los tomaderos del agua de los propietarios de los «pozos y estanques de la Compañía Guanarteme que surte malamente a todo el puerto y en gran parte a los vapores con un agua detestable; hasta tal punto que ya los vapores no la quieren, porque a los pocos días tienen que arrojarla al mar por hallarla corrompida, pero que les da a ganar muchísimo dinero; y el trust de los aljibes, que han liquidado este año último  a repartir entre unos cuantos 60.000 duros» (Carta del alcalde Felipe Massieu a Leopoldo Matos de 21 de enero de 1912, citada por GALVÁN GONZÁLEZ, E.: "El Servicio de Abastecimiento de agua potable a Las Palmas de Gran Canaria: Implicaciones políticas derivadas de su concesión a una compañía inglesa", Boletín Millares Carló, nº 14, 1995).



Científicamente se ha documentado que en la desembocadura del barranco de Tamaraceite, cercano al lugar donde encontramos el topónimo de Las Máquinas, se han detectado depósitos subacuáticos que tienen su origen en la profundidad del fondo marino donde acaban las coladas volcánicas, extrayéndose aguas salobres en el subsuelo por la filtración marina, motivo que añadido a la complejidad de la distribución en aquellos tiempos comportarían aguas de muy mala calidad para las aguadas de los buques, que tradicionalmente las demandan de alta calidad por la duración de la travesía hasta la próxima aguada en el siguiente puerto de arribada. Pero el entramado de "máquinas" en el barranco de Guanarteme, no sólo desaparecería por la escasa calidad de su agua, pues fue la llegada de la City la que terminaría de rematar aquel gran negocio local.



Cartografía de 1960 (Cartoteca IDE Gran Canaria)
Ya en 1913, tras la adjudicación de la concesión del agua de abasto de Las Palmas de G.C. a la compañía inglesa conocida como la City, se favorecía a uno de los bandos del "leonino" Partido Liberal Canario donde confluían los genuinos caciques burgueses de la isla que había logrado juntar Fernando de León y Castillo, dejaba fuera la otra oferta presentada por la sociedad Fomento de Gran Canaria.


Ante tal circunstancia de competencia entre correligionarios influyentes, los británicos jugaron su baza y realizaron una ampliación de capital de la City para dar cabida en ella a los accionistas de la sociedad grancanaria Fomento de Gran Canaria, con lo que alcanzaron cierta paz entre los correligionarios del Partido Liberal Canario. Ello le permitiría a la City encubrir la exigencia de los metros cúbicos de agua que precisaba la Ciudad con la compra a buen precio de agua de distintos heredamientos en el centro de la isla, ocultando «... todo lo tocante a Satautejo y la Higuera, Heredad presidida por José Mesa y López, abogado y consejero de la compañía anglocanaria ...» ( MILLARES CANTERO, A.: "Sobre el papel de las Compañías Canary Islands: Unión, Coppa, City, Selp, Cicer, Unelco y Tranvias", Revista Aguayro, nº 99, 1978),  y líder indiscutible del Partido Liberal Canario.


Ello va a permitir que la City inicie el abastecimiento de los buques que arribaban al Puerto de La Luz, a precio superior al que le reporta la venta al municipio, y de mejor calidad a la que ofrecía la que venía suministrando la compañía de Guanarteme desde sus tomadores del barranco de Tamaraceite, donde se instalaron instalaron estaciones de bombeo que fueron conocidas por los lugareños como Las Máquinas, y que poco después desaparecerían dejando el topónimo.

Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

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