viernes, 5 de abril de 2013

GREGORIO, CORTIJO DE SAN (LAS PALMAS DE GC)

Actualización: 2013/03/14
Topónimo con el que se conoce un amplia loma, en la que destaca una pequeña montaña, situada entre las poblaciones de San José del Álamo, El Toscón -Alto y Bajo-, Piletas, Los Barriales, San Lorenzo, Román y El Pintor, en la que se localiza junto al barrio de Piletas la moderna urbanización conocida como Ciudad del Campo.

En los primeros tiempos todo este espacio fue conocido por Los Granadillares, debido a la abundante presencia del granadillo canario (Hypericum canariense).

Ermita y yacimiento (Patrinet)

Las primeras referencias documentales las tenemos en la data solicitada el 19 de julio de 1532 por Juan de Villanueva cuando interesado por tierras próximas pide:
«... çiertas tierras para en quenta de mi vezindad las quales son la cabeçada del barranco del Azebuchal en que puede aver quarenta hanegadas poco mas o menos que an por linderos tierras de Juan Afonso vezino desta ysla por la parte de abaxo e por la parte de arriba los Riscos que parten con tierras de Juan Goçon e por la otra parte tierras de Françisco Sayago e por la parte de arriba tierras que fueron de Fernando Bachicao que se entiende por el camino que atraviesa de los Granadillares al laurel e por la otra parte el laureal el barranco de abaxo ...» (RONQUILLO, M. Y AZNAR VALLEJO, E.: Repartimientos de Gran Canaria, Las Palmas de GC, 1998).
Un año después, el 25 de mayo ( ?) de 1533, es el regidor Juan de Çiberio quien solicita al Consejo General otras tierras contiguas que describe de la siguiente forma: «...de todas las tierras que pudiere aprobechar alderredor de otras que merque de Esteban de Jaen y su muger que son en los Granadillales arriba de las tierras de Juan Carrasco que dios aya el qual titulo rreza de treinta hanegadas que pueda aprobechar hasta çiento ...».

Yacimiento (Jose Carlos Guerra - La Provincia)

En el año 1667 el descendiente del anterior Alonso Olivares Lezcano y su esposa Luisa Antonia Trujillo Suárez dicen ser los poseedores de las tierras de «San Gregorio, Cortijo de los Granadillares», y en 1705 el mayorazgo fundado por la anterior dice contar con 600 fanegas y tener edificada la ermita de San Gregorio en San Lorenzo, advocación que dará lugar a este hagio-topónimo.


Con el paso de los siglos serán los "colonos" los que llevarán a cabo el aprovechamiento de las tierras bajo la figura de medianeros, comprometiéndose a entregar a la propiedad buena parte de la producción obtenida.
 

Yacimiento (Jose Carlos Guerra - La Provincia)

Antes de la Conquista, todo el lomo o montaña de San Gregorio es un lugar estratégico para los aborígenes canarios, pues domina visualmente todo el gran palmeral que abarcaba los valles de San Lorenzo y de Tamaraceite, así como los poblados circundantes de La Montañeta y el Lugarejo de San Lorenzo, controlando el paso hacia el norte de la isla.



Los vestigios arqueológicos allí existentes acreditan la presencia aborigen en la que se diferencian tres sectores según la ficha de Patrinet. En la zona noroeste de la montaña se encuentra  una cueva artificial de grandes dimensiones, que presenta una planta de tendencia rectangular, con un ancho máximo de 12 metros y una profundidad aproximada de 5, con una altura máxima de 2,7 con un techo plano que presenta señales de humo y marcas de pico que puedan deberse a aprovechamientos posteriores.

En su interior hay cuatro alacenas: una en el fondo, otra en el lateral sur y dos en la pared de las dos entradas,  si bien una de ellas tiene un muro de mampostería actual. En el exterior dispone una gran explanada cerrada por un muro de piedra seca de medianas dimensiones con un acceso al sur, utilizado tradicionalmente como corral para la guarda de ganado.

Yacimiento (Jose Carlos Guerra - La Provincia)

En la rampa nordeste hay cinco cuevas artificiales, reutilizadas como corral. Destaca una cueva artificial de planta ovalada dispuesta en dos niveles, con tres escalones excavados en la toba, y una pequeña estancia cerrada por una puerta de madera a la derecha de la entrada, y a la izquierda entrando un pesebre y una repisa escalonada, teniendo también el techo plano y señales de humo.

Tiene una profundidad de 8 metros presentando una cámara de planta circular y en su suelo tiene horadados canalillos y cazoletas que se comunican entre sí. En la rampa oeste del lomo hay otras cuatro cuevas artificiales reutilizadas como alpendres, palomar y también como vivienda.

Yacimiento (Jose Carlos Guerra - La Provincia)

En la explanada superior donde se ubica la pequeña ermita de San Gregorio, reutilizada posteriormente para fines agrícolas, en la roca hay horadados un gran número de canalillos y cazoletas que forman un complejo entramado, que se supone relacionado probablemente con un aprovechamiento hídrico o con un fin funcional, a modo de desagüe para evitar la caída de agua sobre las cuevas que se encuentran en el escalón inmediatamente inferior. Igualmente en el espolón al norte de esta montaña se observan una serie de canalillos, de mayor profundidad que los anteriores, que desembocan en una gran cazoleta.




Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

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