martes, 24 de julio de 2012

NICOLÁS, RISCO DE SAN (LAS PALMAS DE GC)

Topónimo con el que se conoce uno de los barrios que formaban los antiguos Riscos de la Ciudad y que tomaban su nombre de la advocación de la ermita del lugar.

Su primera constancia histórica queda atestiguada en el siglo XVII gracias a la representación cartográfica en el plano de Pedro Agustín del Castillo. Los históricos «riscos» de San José, San Juan, San Lázaro, San Nicolás y San Roque representan suburbios históricos y actuales de la Ciudad de peculiar pintoresquismo, como los arrabales de las ciudades llanas, lugares donde vivían los artesanos y la clase más humilde en viviendas auto-construidas o en casas-cueva.
El Risco en 1895 (Pérez Ojeda L. -Fedac)
La ermita de san Nicolás fue construida por el capitán y prestamista Juan de Matos, que en la solicitud que hace para que se le conceda licencia de obra de la ermita y hospicio de Nuestra Señora del Pino en la falda de la montaña de San Francisco, por encima de la acequia de Las Negras, alega los motivos que le llevan a ello –aunque la realidad era la pretensión de la época de adquirir determinada complacencia social–, diciendo:
Ermita (pepelopex)
«… la mucha utilidad y probecho a todos los vezmos que en él viven, que por ser pobríssimos y no tener vestuario dezente para vaxar a Nuestra Santa Iglesia Cathedral, Parrochia del Sagrario y conventos de dicha ciudad a oir missa. En dicha hermita y hospicio la podrán oir, sin que la desnudez les sea motivo para incurrir en algunas omisiones del precepto…».
Plaza, ermita y fuente en 1895 (Fedac)
A por agua (1930 Fedac)

La Ermita de San Nicolás sigue recibiendo el peregrinaje de personas que piden la lealtad y la devoción de sus esposos y novios. El risco de San Nicolás es considerado aún como «El risco» por excelencia, en el sentido comunitario de la palabra. 

Antiguamente, la plaza de El Risco tenía un papel primordial para la comunidad, ya que las mujeres iban a buscar agua allí mientras que al mismo tiempo representaba un lugar donde intercambiar los chismes del barrio.

El control social se ejercía desde el pilar y desde la tienda de aceite y vinagre.

El poblamiento inicial fue de casas-cueva, comenzando a hablarse documentalmente de casas en El Risco a partir del siglo XVIII en la primera línea de casas. Aparece como tal en el testamento de 29 de enero de 1744 de Diego Pérez Villanueva, quien dice que tenía unas «Casas terreras en el barrio de San Nicolás de Bari» que había comprado.

Con la desamortización de las propiedades eclesiásticas de algunas cofradías en el siglo XIX, comienza a despertarse el interés por las compras de bienes en el lugar. Es el caso de una propiedad de la Cofradía de San Telmo que el 7 de marzo de 1804 se vende «Cercado y huerta con un día de agua de la Acequía del Rey y casas junto al Callejón de Pambaso, en el barrio San Nicolás» al Capitán de puerto y Subteniente de Milicias Domingo Gil Barreda por 123.455 reales de vellón, que este vende, a su vez, al Coronel José Verdugo el 4 de febrero de 1807.
El Risco en 1900 (Da Luz Perestrello, J - Fedac)
Pintura de Jorge Oramas (Grancanaria.com)
También en distintas fechas de 1805 son vendidas varias propiedades de las Mandas Pías del Inquisidor Francisco Manso Dávila, consistentes en una «Casa terrera en el barrio de San Nicolás», «Un cercado o huerta con casa, alpende y una y media hora de agua del Heredamiento de Triana en la Plaza de la ermita de San Nicolás» y «La huerta con casa y murallas, y un y medio día de agua del Heredamiento de Triana en el barrio de San Nicolás», que son vendidas a Juan del Carmen, al Teniente de Milicias Ignacio Díaz Álvarez, y al Coronel y Gobernador de las Armas José Verdugo, por 11.535, 100.500 y 84.260 reales de vellón respectivamente.

El paisaje urbano del Risco de San Nicolás enamoró a muchos artistas, y en particular a aquél que lo contempló paciente desde una ventana del Hospital de San Martín en 1932.

El pintor Jorge Oramas lo  pintó «...para no morir del todo cuando me vaya ...»  y así lo describió: «Acabo de finalizar un nuevo cuadro. Llevaba varios meses soñándolo. Unas palmeras y unas casas luminosas. De alguna manera sé que quedaré a salvo en esta imagen para siempre. Cuando escribí mi nombre sabía que estaba dejando mi alma en cada uno de sus trazos».

Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

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