miércoles, 27 de junio de 2012

LENTISCAL, MONTE (SANTA BRÍGIDA)

Topónimo que en la actualidad recibe un gran asentamiento poblacional moderno que se concentra entre la septentrional La Caldereta de Tafira Alta y el meridional El Roquete, que se desarrolló a ambos márgenes de la antigua carretera del centro (GC-015), abarcando en su seno otros topónimos urbanos con los que se confunde como Monte Coello y Los Alvarados

El topónimo, en la antigüedad abarcaba un territorio mucho más amplio, tenía su origen en el bosque de lentiscos en su gran mayoría, además de mocanes y acebuches, que fue sometido a un intenso aprovechamiento y de donde se extrajo leña para los ingenios azucareros.

Pese a las prohibiciones de las Ordenanzas emitidas por el Cabildo e intentos de repoblación, el bosque desapareció a principios del siglo XIX y los terrenos que ocupaba fueron parcelados y enajenados para ser destinados a cultivos ordinarios, en gran medida al cultivo de la vid. La tipicidad de los vinos de las cepas que ocupan esas grandes extensiones recibe esa denominación oficial de origen.

Lentisco (medioambienteencanarias-wordpress)
El lentisco (Pistacia lentiscus) es un arbusto perennifolio con hojas lanceoladas de color verde oscuro, flores en grupos compactos y frutos de color rojo que se vuelven negros al madurar, siendo muy aromáticos. De ellos se obtiene una resina conocida como almaciga que se usa en barnices y en odontología.

Son muchas las talas autorizadas que se realizan en el Monte Lentiscal de las que algunas muestras documentales nos dicen de su intensidad. En un contrato de 27 de agosto de 1573 «Tomé Díaz, vecino, se concierta con Jerónimo Calderín para cortar en la Montañeta del Lentiscal hasta 3.000 cargas de leña de acebuche y sabina, que cortará en los cortes que están señalados y se le señale por la justicia y regimiento, y la razón para que la puedan cargar caballos y si en la parte que se le señalare hubiere troncos que arrancar los arrancara conforme a la cantidad señalada que podían ser hasta 50 troncones más o menos. Se obliga comenzar con su persona y la gente que para ello conviene que sean 8 cortadores desde luego hasta acabar. Precios: 30 maravedíes por peso de a 12 arrobas, que se han de pesar en el ingenio de Telde. A cuenta recibe 25 doblas en contado....» (LOBO CABRERA, M. Y OTROS: Los usos de la madera: recursos forestales en Gran Canaria en el siglo XVI, Las Palmas de GC, 2007).

Vendimiando en 1895 (Fedac)
Aparte de estas talas autorizadas por la justicia y el regimiento, fueron muchas las talas, ocupaciones y roturaciones de tierras que se hicieron en el Monte Lentiscal, la gran mayoría de ellas por la clase influyente de la isla sabedora de que obtendrían después la data de las mismas por el Concejo de la isla.
 
Este lugar es el citado por todas las crónicas como el escenario de la que algunas fuentes llaman la Batalla de El Batán, librada el 3 de julio de 1599 donde unos quinientos milicianos canarios mandados por el Gobernador Pamochamoso, en una auténtica guerra de guerrillas y astucias, pudieron vencer y poner en retirada al ejército holandés mandada por Pieter van der Does.

Se calcula que unos cuatro mil hombres entre marineros y soldados, bien pertrechados y protegidos por cascos y armaduras, desembarcaron de setenta y tres grandes navíos cuando fondearon en Las Isletas. Ante la negativa al exigido pago del rescate de guerra, conociendo que las defensas de la Ciudad se adentraron en la isla tras haberla evacuado con sus riquezas asentándose en La Vega.

El monte en 1965 (Günter Kunkel - Fedac)
Según cuentan algunas crónicas, conquistada la Ciudad tras el desembarco las tropas holandesas se dedicaron al saqueo. Con un fondeadero estable para la armada y con la tropa desembarcada la situación de Van der Does podría entenderse dominadora de la situación, pero no era así.

Con las milicias canarias atrincheradas y esperando fuera de la Ciudad, los holandeses no podrían mantenerse por mucho tiempo, y para garantizar la toma de la Ciudad, tendrían que terminar con las milicias y conquistar la isla,  tarea difícil y complicada para la que no tenían el tiempo suficiente pues iban en ruta hacia América.

Van der Does amenazó con quemar la Ciudad y los campos de la isla, y pasar a cuchillo a todos los canarios si no pagaban un rescate de 400.000 ducados de oro. La  negativa al pago del rescate y el acoso continuo de la milicia canaria por el sistema de guerrillas, en la mañana del sábado 3 de julio de 1599, mandó cuatro mil soldados holandeses que avanzaran hacia La Vega y derrotaran a los milicianos, forzando así la situación.

En las proximidades, la Cruz del Inglés (Fedac)
Las tropas holandesas avanzaron por un territorio de difícil orografía en la cuenca del barranco de Guiniguada, instigada y acosada por pequeños grupos de milicias canarias que habían cortado todo suministro de agua, desgastando la moral de los holandeses. Se cree que los holandeses pudieron debatir las posibilidades de retirada a la Ciudad para recobrar fuerzas y provisiones, decisión que podría provocar la desbandada entre las tropas holandesas, por lo que decidieron presentar batalla abierta a la milicia canaria.

Con la estrategia de la guerra de guerrillas, pequeños grupos hostigando a los holandeses, eludían las milicias canarias presentar batalla y las tropas holandeses continuaron en su avance internándose en el entonces bosque espeso del monte Lentiscal, momento en el que los canarios decidieron pasar al ataque sobre unas tropas desorganizadas por la dura marcha, desmoralizadas y sedientas, obteniendo una gran victoria y ocasionando grandes bajas en el lugar hoy conocido como la Cruz del Inglés.

Con la derrota los holandeses regresaron a la Ciudad  uniéndose al resto de la tropa allí acampada, y en represalia el almirante Pieter van der Does decide quemar la Ciudad y las fortificaciones, retirándose a sus barcos llevándose muchos documentos de los archivos del Cabildo General, el mayor expolio acontecido en la isla.

Antigua panorámica (Fedac)
Desde todos los puntos de vista, la expedición de Van der Does fue un rotundo fracaso y así queda recogida en las fuentes históricas de la época. Se encontraron con una bien organizada defensa por parte de los españoles, incluso en el asalto a la Ciudad; el sistema defensivo establecido por Felipe II estaba dando sus frutos.

Además del fracaso, el botín no había compensado los gastos de la expedición. Para empezar, la empresa salió muy cara en cuanto al sacrificio humano y la cifra de bajas que costó la infortunada toma de la Ciudad fue muy elevada, cifrándola las estimaciones más fidedignas en 1.440 muertos y 60 heridos en combate durante las operaciones en la isla, lo que comporta el treinta y seis por ciento de los cuatro mil que formaban las tropas de desembarco y ataque.

Años después, en este lugar del Monte Lentiscal se concedió la data real a favor de Baltasar Vergara Grimón, Marqués de Acialcázar. Genera muchas protestas de otros solicitantes de datas, y de agricultores y ganaderos, tanto por su gran tamaño de trescientas fanegas como por el hecho de que estuvieran las tierras concedidas en el entonces prohibido Monte Lentiscal. El Marqués incluyó la totalidad de la data en su testamento de 13 de septiembre de 1674, cuyos linderos fueron muy amplios.
Hotel Lentiscal 1965 (Günter Kunkel - Fedac)
El Monte Lentiscal se convirtió desde 1880 en un área de descanso y aclimatación, y comienzan a surgir las primeras infraestructuras hoteleras, como el Hotel Bella Vista, abierto en 1892, propiedad de la familia Quiney, y el primitivo Hotel Santa Brígida, abierto en 1898 por Alarico Delmar.

En la Guía de la Ciudad de Las Palmas y de la Isla de Gran Canaria publicada en 1911 por Enríquez Padrón, se destacaban la calidad y los servicios prestados por ambas instalaciones al tiempo que se citaban como atractivos turísticos de primer orden la belleza del paisaje, el interés geológico de la Caldera de Bandama y lo exótico del poblado troglodita y alfarero de La Atalaya.

Lo recordaba Uwe Riedel en el Anuario 1972 de Estudios Atlánticos, en su ponencia titulada "Las líneas generales del turismo en Gran Canaria": «… El Monte seguía siendo en Gran Canaria, el lugar de residencia preferido de los ingleses en invierno. Pasaba por ser la estación climática más adecuada y sana de la Isla…».

Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)

1 comentario:

  1. Cuando uno lee esto solo piensa en dos cosas:
    1. Una maquina del tiempo
    2. La vida de nuestros antepasados
    Gracias

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