miércoles, 9 de mayo de 2012

CONFITAL, PLAYA DEL (LAS PALMAS DE GRAN CANARIA)

Se encuentra situada al Suroeste de la península de La Isleta y es una prolongación natural de la playa de Las Canteras formada por pequeños caletones entre los tableros de confites con una capa de arena gruesa al final de los mismos, ocasionalmente utilizada para el baño, que abarca aproximadamente dos kilómetros, aunque la franja litoral es mucho mayor.

Parte del suelo es de dominio público, concretamente propiedad municipal, y otra menos conocida dentro de los límites de la zona militar, propiedad del Patrimonio del Estado, adscrita al Ministerio de Defensa.

Detalle de las piedras (meloki-blogspot)
El «Confital» hace referencia a la acumulación de tableros de rocas con aspecto de confite, por tener incrustadas o fosilizadas algas calcáreas costeras, normalmente de pequeño tamaño. Algunos autores dicen que el confital da nombre a las zonas de las riberas isleñas que, en lugar de arena o cantos rodados, están cubiertas de cierta piedrecilla menuda en forma de confite, de color blanquecino con leves visajes dorados. Tiene también alguna semejanza con ciertos pequeños caracoles. Según el DRAE, «Confite es pasta hecha de azúcar y algún otro ingrediente, ordinariamente en forma de bolillas de varios tamaños».

Detalle de la cartografía de Torriani de 1590
Este topónimo no puede considerarse contemporáneo, pues ya figuraba en mapas del siglo  XVI. Figura, entre otros, en la carta de Leonardo Torriani de 1590, en la Carta Topográfica de 1829 del botánico inglés Phillip Barker Webb (1793-1854) y del botánico francés Sabin Berthelot (1794-1880), publicada en París en 1838.

Pudiera entenderse también de dudosa credibilidad por estimarse que es un término afrancesado, lo cual está muy lejos de la realidad de la época. Así lo ilustran las propias Ordenanzas del Concejo de 1531, cuando se regula la actividad «de los confiteros y confituras», al preocuparse por la calidad de la materia prima diciendo «Otrosí que todos los confites e confituras que hizieren sean de buen acúcar e rrefinado syn ninguna ley ni mestura de espumas so la dicha pena».
Molino de la salinas en 1905 (Fedac)

A finales del siglo XVIII, se solicita una data por Cristóbal Vicente Mújica para establecer en la misma Isleta unas salinas y factoría con destino a la pesca de la ballena.

La opinión de la Sociedad Económica de Amigos del País sobre la salina era que la experiencia había demostrado que no se podía obtener sal en un lugar que «… recibe el viento inmediatamente de sobre el mar…». Ya en esos tiempos se justificaban las salinas «… por ser la sal de la isla absolutamente necesaria para curar el pescado que en ella se pesca y que por experiencia se save que la sal extrangera es inútil o perjudicial para dicho fin…».

Salinas en 1920 (Fedac)
En febrero de 1865, el doctor Domingo J. Navarro arrendó a Juan Studdy Leigh, comerciante y vecino de Londres, por espacio de nueve años y en precio de 30.000 reales de vellón, pagaderos por mitad cada seis meses, los cultivos de nopales y las salinas.

Sobre este arrendamiento hubo un litigio, y en 1867 se llega a una transacción por la que se da por finalizado el contrato de arrendamiento, si bien Studdy continuaría usando las salinas durante 8 años y al precio de 7.500 reales de vellón. El 7 de agosto de 1867 las subarrendó por el mismo precio a Máximo Perdomo Vallejo.

Restos de las salinas (Fedac)
En el primer cuarto del siglo XX, junto a la explotación de salinas, que ocupaba una amplia extensión en la que el agua de mar era bombeada por un gigantesco molino, hubo un gran «secadero» de pescado, para su transformación en el derivado conocido como «jarea». Jarear es una corrupción de airear, y es un sistema que permite conservar el pescado en seco después de haberlo expuesto al sol y al aire salino de nuestros mares.

Jareas (caco-lasandunga-blogspot)

Esta técnica que tiene procedencia mediterránea y consiste en coger el pescado fresco y desviscerarlo, limpiarlo muy bien, descamarlo y lavarlo con agua de mar. Después de mantenerlo un corto periodo de tiempo en un recipiente o cacharro con agua de mar, se vuelve a realizar la misma operación de lavado para colocarlo en los tendederos o secaderos junto a la costa, en los cuales cuelgan trozos de tela que, mecidos por la brisa, espantan a las moscas.

Hasta hace algunos años, a pie de playa se levantaba un pequeño poblado de chabolas, pero recientemente ha sido erradicado, dando paso a unas obras de conservación y mantenimiento «… bastante polémicas por las dudas de algunos movimientos ecologistas y los vecinos de la ciudad, sobre la legalidad de las actuaciones».

El desaparecido chabolismo de ocio (Mandi León)
Después de cuarenta años de negociaciones, el Ayuntamiento adquirió en el siglo actual la propiedad de los 433.630 metros cuadrados de El Confital y Punta Salinas, erradicando «el chabolismo de ocio».

Panorámica (miplayadelascanteras-com)
El proyecto final es constituir un foco de desarrollo de actividades y deportes ligados al mar con localización de usos asociados a dichas actividades, siempre con una máxima integración en la naturaleza, acorde con sus valores paisajísticos y medioambientales.

Localización (Espacios Naturales Gran Canaria)


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