martes, 8 de mayo de 2012

CIUDAD JARDÍN, BARRIO DE (LAS PALMAS DE GC)

Se trata del barrio ubicado en pleno centro de la ciudad, entre los barrios de Alcaravaneras y Arenales; un barrio que, pese a estar en el centro geográfico de la ciudad baja, es un importante núcleo residencial de la Ciudad y cuenta con amplias zonas verdes. Entre los puntos más representativos del barrio destacan el Parque Doramas y el Parque Romano.

Cuando comienza a consolidarse el modelo político económico del neocolonialismo, las islas se encuentran en el paso obligado de la ruta de los vapores ingleses y alemanes hacia ultramar, teniendo además en sus puertos francos, desde 1852, una serie de comerciantes británicos que acondicionan carboneras, talleres, comercios, telégrafos, sede de navieras, etc., y que se dieron cuenta de que los barcos, cuando regresaban vacíos de las tierras de ultramar, podían cargar productos agrícolas en los puertos canarios para llevarlos a Londres.
1900 (Jordao Da Luz Perestrello - Fedac)
Fue así como nació la idea de los ingleses de experimentar con los cultivos de plátanos, tomates y papas para su exportación a Europa en los barcos que volvían vacíos. De esta forma, se establecieron muchos más comerciantes y navieros británicos en nuestras principales ciudades portuarias, algunos de ellos de carácter multinacional, como fue la firma de Elder- Fyffes. Con los ingleses vinieron comerciantes de sus colonias en Oriente Medio, por lo que se explica la presencia en Canarias de los indios y árabes. Olivia Stone (1887), durante su visita a Gran Canaria, escribe: «Quizá lo que más sorprende a uno es que aquí, y en menor grado en Tenerife, el comercio está principalmente en manos de ingleses».

Cuenta también el ingeniero Cirilo Moreno (1841-1916) en su obra De los Puertos de la Luz y de Las Palmas otras historias sobre el primer inversor inglés «... Que el señor Mister Arturo Doorly, representante de una casa comercial de Inglaterra, muy importante, trataba de construir unos almacenes para traficar en carbón mineral; que en Santa Cruz donde pensó hacerlo, le presentaron una porción de dificultades; que aquí, si le allanaban todo se establecería, y que de no, iría a la Madera o a las Azores…». Cirilo Moreno realizó los planos con mucha urgencia para gestionar las licencias e iniciar con rapidez las obras, quedando muy satisfecho el «inglés» con él, y con las gestiones realizadas por los hermanos Fernando y Juan León y Castillo.

Sigue narrando que terminada esta obra la relación existente es profesionalmente muy satisfactoria para ambos y dice: «… Ni antes ni después ha venido a esta tierra un inglés ni extranjero alguno que se hiciera tan simpático y popular como Mister Doorly (Maestro Dule, que le decía cariñosamente la gente del Puerto). Mucho tengo, por parte mía, que decir bueno de él. Yo era el Arquitecto de todos sus trabajos. El Hotel Metropole, con las construcciones fronteras, excepto la Iglesia, y el Hotel Santa Brígida, los proyecté y dirigí por encargo suyo…».

En este nuevo contexto comercial y portuario de finales del siglo XIX y principios del XX se encuentran las primeras promociones turísticas desde Londres. Canarias, con su fama de islas paradisíacas con balnearios de aguas medicinales para la salud, se consolida como centro receptor de turistas europeos. Fue un turismo de calidad, de gente adinerada que deseaba disfrutar tanto de sus paisajes como del saludable clima y sus aguas medicinales. Alrededor de sus fuentes surgieron los balnearios de Azuaje, Teror, Berrazales
Postal del hotel en 1893 (Carl Norman - Fedac)
Toda la zona del actual barrio era entonces un feudo de los ingleses, de ahí que lo llamaran el «barrio de los ingleses». Allí tenía Mauricio Blandy un gran chalet con una finca que llegaba hasta la calle de León y Castillo. Allí estaban las huertas de los herederos de Word, cercanas a la finca de Lugo. Y también los extensos terrenos de la sociedad propietaria del Hotel Santa Catalina, la compañía inglesa Gran Canaria Island Company Limited, una amplia franja que desde la carretera del Puerto alcanzaba hasta las colinas de Altavista; las amplias propiedades de la compañía Elder, etc.

Ocupado hasta entonces por huertas, algunos hoteles y chalés de corte europeo ideados por el arquitecto Eduardo Laforet, los primeros asentamientos de la franja costera de la antigua Caleta de Santa Catalina, hoy sepultada en gran parte por el segundo tramo de la Avenida Marítima en el lugar más próximo al Puerto, fueron de parte de la colonia inglesa, que dominó la economía de la isla a finales del siglo XIX.

El Hotel Santa Catalina es inaugurado en enero de 1890 con todo lujo de detalles, respondiendo a las exigencias de la distinguida sociedad inglesa. Su construcción no estuvo únicamente vinculada a la pretensión de completar la oferta turística de la ciudad, sino más bien estaba motivada por la carrera de los barcos ingleses que, en busca de fortuna y en su camino hacia África, arribaban al puerto de la Luz para descansar. Más tarde, en 1922, el arquitecto canario Miguel Martín Fernández de La Torre, hermano del pintor Néstor, recibe el encargo del Ayuntamiento de un plan de ordenación urbana para el conjunto de la ciudad. De su amplio estudio destacaron fundamentalmente dos importantes aportaciones: la urbanización del barrio de Ciudad Jardín, y la introducción y desarrollo de la arquitectura de estilo racionalista en la ciudad y también en el Archipiélago Canario.
Fiesta britanica a Alfonso XIII (1906 Chrales Medington - Fedac)
El mismo arquitecto años más tarde sería quien dirigiera los trabajos de reconstrucción del Hotel Santa Catalina con un evidente estilo canario. Y próximo al mismo sería construido también el Pueblo Canario.

En una extensa franja de terreno que desde el parque Doramas iba hasta el barrio de Alcaravaneras, Miguel Martín proyectó una urbanización residencial de viviendas unifamiliares de una, dos y hasta tres plantas, y pequeños apartamentos, todo ello rodeado de jardines. La urbanización general del barrio está constituida por calles estrechas, con esquinas en chaflán cóncavo en algunas de las intersecciones, solución viaria nunca antes aplicada en la ciudad. Tal desarrollo dio como resultado pequeñas placetillas en las esquinas de calles como Pío XII o Maestro Valle. Tiene un carácter exclusivamente residencial, destacando el recogimiento y carácter intimista de sus calles.

En la corriente urbanística denominada «Ciudad Jardín» destaca la idea de la Ciudad Jardín inglesa, la contribución más temprana y tal vez más significativa para replantear los modelos de vivienda colectiva en un contexto desplazado del centro de la ciudad, influenciada por los escritos del taquígrafo Ebenezer Howard para la prensa londinense. La primera Ciudad Jardín (First Garden City) de Letchworth an norte de Londres, diseñada por Raymond Unwin y Barry Parker en 1904, que fue organizada con el objeto de descentralizar la metrópoli y así atender a la preocupación social por la salud y la higiene, vistas como alternativas a las condiciones de hacinamiento e insalubridad de la ciudad industrial de las postrimerías del siglo XIX.

La presencia extranjera contribuyó a que se experimentase un gran progreso en el nivel de vida, y los isleños se beneficiaban de los modernos adelantos que los británicos iban introduciendo y de las nuevas fuentes de riqueza que estos promocionaban. El mayor número de negocios y negociantes británicos de la capital grancanaria explica que la colonia británica fuera aquí más numerosa que en el resto de las islas.
El barrio y el puerto en 1955 (Fedac)
El censo de 1910 indica que el número de residentes británicos en Las Palmas había ascendido a cuatrocientos treinta y siete, y parece lógico, pues, que el inglés y lo inglés estuvieran presentes en muchos detalles de la vida diaria de los canarios de aquella época. Seguramente sus puestos de trabajo pertenecían a algún ramo de las numerosas empresas británicas: consignatarias, varaderos, astilleros, almacenes, bancos, hoteles, bares, etc.

Influyeron también en el habla canaria con la creación de vocablos o expresiones formados a partir de la corrupción de vocablos ingleses. Así, se llamaba chony a todos los turistas que arribaban a la isla, apelativo que tuvo su origen en el nombre propio Jhonny; chinche por chinche es una expresión con la que se invitaba al trueque, derivada de change for change; otro ejemplo es el sustantivo, que aún se conserva muy popularizado en la zona portuaria y que nace del mestizaje de ambos idiomas, cambullón o carbullón, proveniente de la respetuosa expresión «cambia usted Jhon» que identificaba el negocio de trueque a pie de barco, por el que se entregaban productos de la tierra a cambio de los productos que traía la marinería, y que generó incluso la forma verbal cambullonear o carbullonear, si bien otras fuentes sostienen que puede proceder del portugués.
Localización (Espacios Natuales Gran Canaria)


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