jueves, 12 de abril de 2012

BALLENA, BARRANCO DE LA (LAS PALMAS DE GC)

Actualización: 25-abr-2016 
La benignidad del clima que disfrutamos en la isla, y en particular Las Palmas de Gran Canaria, hasta el siglo XIX era interrumpida por cíclicas precipitaciones de lluvias intensas, sin que pudiera presuponerse por su irregularidad de una sucesión de años lluviosos o muy lluviosos, con años secos o muy secos, distintas a los efectos meteorológicos que en los tiempos actuales según los estudiosos están asociadas al cambio climático.

Detalle cauce bajo el barranco en 1920 sin grandes asentamientos (Fedac)
En la isla se generaban lluvias muy localizadas, alcanzando niveles de torrenciales, que en gran medida descargaban las nubes en las cumbres centrales aumentando el caudal del Barranco de Guiniguada que a lo largo de la historia destruyó los puentes que unían Vegueta y Triana. En algunas ocasiones, por esos caprichos de la naturaleza, las lluvias eran intensas sobre los pelados Lomos de San Lázaro, cuyas escorrentías naturales conformaron varios cauces, uno de ellos llamado Barranco de Las Rehoyas, que nacía en la antigua hoya que hoy conocemos como La Paterna.

«Entre el Guiniguada y el de San Lorenzo [aguas abajo, barranco de Tamaraceite] queda un pequeño triángulo con vertientes hacia la población de Las Palmas, tal como el barranquillo de Mata o de Las Rehoyas y el de Don Zoilo que han abierto un tajo en los terrenos sedimentarios del Mioceno. Su curso inferior ha sido urbanizado pues atraviesa el casco urbano. El de Santa Catalina está en la misma situación. Otro barranco, el del Carbón desemboca en la bahía del Confital por el barrio de Guanarteme. Este barranco tiene tributarios cortos, uno en el Barranquillo de La Cantera y otro el de Las Borreras» (BRAVO EXPÓSITO, T.: Geografía general de las Islas Canarias, Sta. Cruz Tenerife, 1964).

Cartoteca de 1960 (IDE Gran Canaria)
Quizás con la pequeña imprecisión de considerar que el barranco de Las Rehoyas y el barranquillo de Mata son un mismo cauce, cuando el primero cuando llega a Cuevas Torres toma dirección nordeste, discurriendo entre las antiguas Hoya de la Gallina y Hoya del Enamorado  en la banda de poniente, y Las Rehoyas Altas en la banda de naciente, y el cauce del segundo en dirección al naciente, por Las Rehoyas Bajas. Nos quedamos con la descripción de las escorrentías que a lo largo de muchos siglos se formaron en la antigua Montaña de San Lázaro de los Conquistadores, que con posterioridad han dado lugar a numerosos topónimos de pequeños lomos ya perdidos en el tiempo, junto al testimonial Lomo de San Lázaro, como eran Lomo La Plana, Lomo del Polvo, Lomo de Carolo, Lomo de los Chiflados y Lomo del Chinche, salvo el primero que cuyo nombre nos dice que está cubierto por esa tierra fina que los vientos transportan, sus orígenes responden sin lugar a dudas al capricho de los lugareños de tiempos atrás.

Conviene aclarar para entender del entonces caudal ocasional del barranco aguas abajo, que el antiguo barranquillo de Las Borreras, era un tributario de este barranco, que se le unía en el lugar llamado Las Juntas, aproximadamente en el Hospital Dr. Negrín. En la actualidad el topónimo se perpetúa en una de las avenidas de acceso a Siete Palmas, nombre este último con el que se conocía la finca allí existente.

El desarrollo urbanístico en la Ciudad Alta en 1975 y el barranco
El entonces conocido por barranco de Las Rehoyas, discurría hasta Las Arenas de Guanarteme  para desaguar en la antigua Playa del Carmelita o también de Tamaraceite, hoy Playa de Las Canteras junto a La Cicer, y conformaba los límites jurisdiccionales entre el desaparecido municipio de San Lorenzo con el municipio de la Capital insular.

El poblamiento del Barrio de Guanarteme en los primeros decenios del siglo XX, con nuevos vecinos que llegaban al lugar procedentes de otras zonas de la isla atraídos por la oferta de puestos de trabajo en la estiba y desestiba del nuevo Puerto de La Luz, se realiza entre la desembocadura de los barrancos de Guanarteme y de San Lorenzo, convirtiéndose este último en una frontera natural franqueable para llegar al antiguo Puerto de Las Isletas, su lugar de trabajo, siempre y cuando su caudal no fuera excesivo.

Según algunas fuentes, resultaba por tanto novedoso y preocupante para los nuevos residentes de Guanarteme que el barranco venía crecido por las aguas de lluvia caídas en las escorrentías de las rampas de poniente de los lomos donde más tarde se construiría la Ciudad Alta en La Feria y Escaleritas, que motivaba agua abundante. Y cuando así era, los vecinos de Guanarteme se referían al mismo con manifestaciones como: «La barranquera va llena»«El barranco va lleno» y otras más (SANTANA DOMÍNGUEZ, J.F.: "Toponimia", municipiodesanlorenzo.com).


Detalle de la vegetación en el desague del cauce del barranco en 1920 (Fedac)
Se cree que de aquellas manifestaciones antes comentadas y de la frecuencia de las aguas en el barranco a su paso por Guanarteme, surgió el nuevo topónimo sustantivando «verbo y complemento verbal» en el habla canaria, que al trasladarlo a los documentos escritos pasa con los años de «Va llena» a «Ballena» siendo así protocolizado por los notarios.

Esta hipótesis sobre el origen de dicho topónimo por estas expresiones del léxico popular pudiera tener cierta fragilidad, pues se tiene documentado el uso del topónimo ya desde la década de los ochenta del siglo XIX (BOLETÍN OFICIAL DE CANARIAS, 4-oct-1886), por la subasta de «Un cortijo de tierras labradías y arrifes, denominado "Guanarteme", término municipal de San Lorenzo, dividido en dos trozos el primero llamado "Guanarteme", linda por el Naciente con el Barranco de La Ballena y el segundo trozo de dicha finca ...», a resultas del Concurso de acreedores de Marcial Melián y Sánchez.

En estos tiempos el asentamiento de población en el lugar era casi inexistente, y treinta y cinco años después aún era escaso como se aprecia en la fotografía de FEDAC, observándose la presencia de alguna vegetación en el cauce de dicho barranco.

Cabras junto a la Cicer (Fedac)
Pudiera argumentarse la teoría de que el origen del nombre guarde relación con el varamiento de una "ballena" en ese lugar de la playa, que parece improbable por su apertura al norte y solo se tienen noticias de avistamientos por la costas nacientes y meridional de la isla. Está documentado un varamiento masivo en la zona del puerto de las Isletas en el siglo XVIII «En mayo de 1747, aparecieron en el Puerto de la Luz, en Gran Canaria 37 cetáceos muertos, de los que obtuvieron mucha grasa» (SANTANA PÉREZ, J.M.: " La pesca de cetáceos en Canarias", Anuario de Estudios Atlánticos, nº 57, 2011).

Hay otras referencias de topónimos costeros, ya desaparecido en Tufia (Telde) debido a algún varamiento, y otro aún conocido en la Punta de Pasito Blanco (San Bartolomé de Tirajana), posiblemente por avistamientos frecuentes en Las Calmas. La excepción de la costa norte la tenemos en la playa de la Ballena (Santa María de Guía), una pequeña cala abierta al nordeste y protegida de los vientos del noroeste por El Cantil junto a la Caleta de Soria.

No es lógico buscar en un cetáceo el origen del nombre de un barranco que vierte sus aguas a un arenal alejado del mar. Lo más congruente es buscar la explicación en la ya mencionada riqueza en aguas de aquel barranco que tanto impresionó, por su caudal, a los vecinos que en otra época atravesaban aquella zona de la isla, o en la otra posibilidad que se debiera al varamiento de una ballena en la playa, que aquí llegara arrastrada por las corrientes después de muerta en alta mar.


Ahora, ni ballenas, ni salmones (miplayadelascanteras-com).
A principios del siglo XX tenemos la noticia de un ahogamiento del periódico El Progreso, del 4 de julio de 1906, informando que: «Ha perecido ahogado en la playa de las Canteras, frente al barranquillo de la Ballena, jurisdicción de San Lorenzo, el artesano D. Ramón Miranda Deniz, de 46 años, y de oficio zapatero. La ropa apareció en la playa lo cual demuestra que se estaba bañando por aquel sitio. Dicho individuo era muy aficionado á la pesca y nos aseguran que en distintas ocasiones ha sufrido ataques de enagenación mental».

El barranco que desaguaba de forma natural en la antigua playa del Carmelita, allí donde en 1923 se construyó la central eléctrica de calderas de la Cicer que tiene su entrada particular a este Blog, porque al no haber vecinos a nadie molestaba. 


El cauce soterrado del barranco (miplayadelascanteras-com)
Como botón de muestra de la rápida construcción en las Arenas y en los Llanos el testimonio gráfico de las cabras que en 1960 todavía frecuentaban aquellos alrededores para alimentarse. A partir de 1970 la urbanización  de la Ciudad Alta y años después la Feria del Atlántico, modificarían las rampas del barranco y agudizarían más aún el estrechamiento de su cauce, con el consiguiente aumento de la presión y caudal de aguas superficiales en los tiempos de lluvias fuertes.

Lo que si está documentado fue la persistente posición del Ayuntamiento de Las Palmas de GC frente a los derechos jurisdiccionales de su vecino Ayuntamiento de San Lorenzo, llegándose al extremo de otorgar licencias administrativas en su suelo que fueron paralizadas, proyectar la construcción de un aeropuerto civil, e incluso disponer de sus recursos naturales, tal como sucedió cuando el 7 de mayo de 1887 sacó a subasta el transporte de adoquines desde este barranco para la reforma del pavimento de la calle de Triana:

Las aguas en la playa (miplayadelascanteras-com)
«El día 26 del corriente y hora de la una de la tarde tendrá lugar en las Casas Consistoriales, según lo acordado por S. E., la adjudicación en publica subasta de la conducción de 3.000 metros cuadrados de adoquines, desde el barranquillo denominado de la Ballena en el término municipio de San Lorenzo, á la calle mayor de Triana. con destino á la reforma de su pavimento» (BOLETÍN OFICIAL DE CANARIAS, 11-may-1887).

Todavía hoy se hace patente la preocupación por los aportes de aguas a este barranco, en la actualidad reducido a barranquillo acanalado, pues destruye las arenas de la playa en su desembocadura y arrastra vertidos sólidos, e imaginamos que gran parte de las aguas pluviales de la antigua cuenca que iniciaba su cauce bajo junto a Cuevas Torres se habrán canalizado hacia otros colectores mayores.

Localización del cauce del barranco sobre Cartoteca de 1962 (IDE Gran Canaria)

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada