miércoles, 11 de abril de 2012

ASERRADOR, MONTAÑA EL (TEJEDA)

Situada entre Timagada y Ayacata, allí aserraban los arrieros los pinos que luego eran llevados en bestias hasta Tejeda, para, con posterioridad y en camiones, transportarlos a la Ciudad. Se cuenta que «... muchas puertas, ventanas y balcones de Vegueta fueron elaborados con esta madera...».

Allí también, a mediados del siglo pasado, en la tienda «de aceite y vinagre» del cruce del Aserrador, junto al antiguo molino de gofio, se hacían trueques, por parte de la gente pobre, de brea, carbón y pinocha, por vales para comer.

Risco El Aserrador 1950 (Alonso Tabuenca, P Fedac)
Son historias aún recientes, vinculadas al pinar canario. Más tarde, otros llamaron a la cercana montaña del Humo, cuando ya no rentaba aserrar los pinos para su transporte a la Ciudad y se le prendía fuego para obtener la pez o brea; pero el topónimo más antiguo del Aserrador quedó en el risco montañoso y en el cruce de caminos para la memoria colectiva como homenaje al trabajo duro de otros tiempos.

Panorámica (rosagrancan-blogspot)
Durante siglos había pasado desapercibido que en su cima habían dos estructuras de piedra de planta ovaladas que fueron interpretadas como túmulos funerarios cuando se descubrieron en 1968, correctamente alineadas de Este a Oeste.


Dos túmulos en lo más alto (Patrinet)
El pinar es la gran formación vegetal de Gran Canaria y en la actualidad existen sobresalientes pinares naturales en Inagua, Ojeda, Pajonales y Tamadaba, con una amplia gama de variación en su composición florística, sobre todo en los límites de su área, en función del contacto con otras formaciones vegetales y de su descenso a cotas bajas por el suroeste.


Localización (Espacios Naturales Gran Canaria)
De la importancia del pino canario, de su presencia en la historia y en el futuro de las islas, mucha es la información que aporta la administración pública para su protección de la que se incluye un amplio resumen. Además, su expansión ha sido favorecida por las reforestaciones, que han permitido recuperar gran parte de las extensiones que fueron taladas y roturadas en el pasado.

Pinares (yudiyadri-blogspot)
Antes de la Conquista, la influencia de los aborígenes canarios sobre la vegetación fue bastante limitada. No ocasionaron grandes daños en el pinar, en parte debido a la falta de herramientas adecuadas para talar los árboles y trabajar la madera. Sí realizaban una serie de objetos de madera que obtenían mediante una lenta elaboración artesanal: armas, varas, bastones de mando, peines, colgantes, gánigos, palitos para producir el fuego, antorchas para alumbrarse, tablones funerarios, etc.

Sala del Museo Canario
La madera empleada en la fabricación de los anteriores objetos, así como en la techumbre de abrigos pastoriles, procedía de diversos árboles, entre los que destacaba el pino canario. Con corteza de pino se construyeron también boyas y cucharas, así como tapas y fondos de recipientes.

Reconstrucción antigua vivienda de canarios (estodotuyo-com)
Los frondosos pinares llegaron bastante bien conservados al momento de la Conquista. La conquista del archipiélago supuso un duro golpe para su paisaje vegetal, pues si bien los nuevos pobladores se encontraron con que la vegetación potencial cubría la mayor parte de las islas, la elevada demanda de madera con fines domésticos e industriales, así como la de espacios abiertos para el asentamiento de núcleos de población, terrenos de cultivo y dehesas de pastoreo, provocó durante el proceso de colonización de los siglos XV y XVI una rápida e intensa actividad taladora, para el fuego de los ingenios azucareros y para la construcción de viviendas, lagares y barcos, como la actividad roturadora para la puesta en cultivo de las tierras.

Maderas en el lagar (lospasosquedejamosatras-blogspot)
Luego, desde comienzos del siglo XVII hasta mediados del XX, se alcanzó el máximo desarrollo agrícola y ganadero del archipiélago, así como un incremento poblacional lento pero constante. Durante esa larga etapa no se produjeron tantas roturaciones masivas como en el período anterior, pero continuaron siendo importantes los aprovechamientos forestales (leña, madera para la construcción y útiles domésticos, etc). 

La última etapa en la evolución de los pinares, que comenzó en los años cuarenta del pasado siglo XX, coincide con la recuperación de la masa forestal de las islas, debida en primer lugar a la disminución de los aprovechamientos y en segundo lugar a la política de repoblación.

Cultura de la repoblación (Gobierno de Canarias)
Todo ello ha permitido una clara recuperación de la cubierta vegetal, sobre todo de las formaciones forestales de las medianías y cumbres. Dicho afán repoblador motivó que se creasen en la isla masas artificiales de pinos donde nunca los hubo, resultando un paisaje diferente al propio de cada zona insular.


El conocido como «pino canario» (Pinus canariensis), símbolo vegetal de la isla de La Palma, es un árbol de hasta treinta metros, endémico de las islas, que se diferencia de otras especies del género por sus hojas aciculares, delgadas, de hasta treinta centímetros y dispuestas en grupos de tres. La corteza es gruesa y de color marrón-rojizo y los conos son oblongos o subcilíndricos y de hasta veinte centímetros de largo.

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