lunes, 9 de abril de 2012

ARTENARA


Municipio situado a 50,0 kilómetros de la capital provincial e insular, en una altitud media de 1.270 metros sobre el nivel del mar, y de 66,7 kilómetros cuadrados de superficie que representa el 4,3% del total de la isla.

Topónimo aborigen. La traducción más aceptada según el cronista José A. Luján Henríquez es ‘lugar o poblado escondido entre rocas’. En todo el territorio municipal la población prehispánica se localiza sobre todo en los lugares de Tirma y Acusa, la mayor población, y Artenara, si bien los vestigios que quedan de esta localización lo son en la montaña de su nombre. Se mantienen las teorías que en el actual pueblo había una notable presencia aborigen que con el asentamiento castellano sustituyó progresivamente sus construcciones.

Granero de la Montaña (Patrinet)
En la Montaña de Artenara se localiza un granero aborigen, a unos 1.200 metros de altura en la fachada Este de la montaña. Se trata de un granero fortificado, al que solo se puede acceder de abajo hacia arriba, por estrechos andenes y empinados pasos. Básicamente el granero se distribuye en dos niveles. En el primer nivel se contabilizan ocho cuevas naturales que contienen silos excavados en las paredes y pisos. Al nivel superior, hoy inaccesible, se llegaba por medio de un tunel vertical provisto de peldaños.


Tras la conquista de Gran Canaria y debido fundamentalmente a la inaccesibilidad a las cumbres, en Artenara pervive la raza aborigen un siglo más y se mezcla con las familias de castellanos y portugueses que se asientan en el lugar. Como en otras zonas de la isla, en Artenara también se inician los repartimientos de tierras, adjudicándose a la nueva población.Estos pobladores, al igual que los aborígenes canarios, se dedicarán al pastoreo, desarrollando al mismo tiempo tareas agrícolas de subsistencia, basadas fundamentalmente en el cultivo del cereal. Es difícil conocer los nombres propios de la primitiva población.

Era Camino de Los Cofritos (Patrinet)
No obstante, a fines del siglo XV y a raíz de la conquista de la isla, aparece el nombre de un guaire residente en Artevirgo denominado Artenteifac. En fechas posteriores recibe el ya castellanizado Juan Martín de Artevirgo y, según Abreu y Galindo, acudió en 1476 a Lanzarote para firmar, junto con otros guaires de la isla, un pacto de alianza con Diego García de Herrera.

Según el cronista oficial, Artevirgo era la denominación de los actuales barrios de Coruña, Las Hoyas, Lugarejos y Risco Caído. De ello existe constancia documental desde el siglo XVI, y las referencias escritas llegan hasta fines del XIX. Ya en el siglo XVI se suceden los primeros repartimientos en la zona y aparecen nombres de colonizadores, como Pedro Jaén, a quien se le otorgan tierras en la zona de Guardaya, que pasarían a su hija Constanza de Orduña; antes de 1537, Hernán García, con tierras en los alrededores; en 1537, Pedro Malena, con tierras en Huerta Chica, debajo del Risco; en 1589, Jerónimo González, casado con María Rodriguez, con tierras en el Caiderillo y Los Lavaderos; y en 1589, Martín Xuárez, con cuevas.

Ermita en 1890 (Fedac)
La población, agrícola y ganadera, se irá asentando en torno a las ermitas, dando origen a los lugares de Acusa y Artenara. A principios del s. XVII se nombra el primer alcalde real, Antonio González del Río, único para ambos lugares. Posteriormente, en 1734, nace Artenara como municipio independiente. La iglesia en la zona de Artenara se remonta al s. XVII, fecha en la que se llevan a cabo acciones evangelizadoras que hacen necesario dotar a la comarca de lugares donde acudir a los cultos religiosos.

De esta forma, se construyen las ermitas de la Candelaria en Acusa, y la del Rosario, llamada con posterioridad de San Matías, en Artenara, que dependían de la Iglesia Parroquial de Gáldar. La iglesia de San Matías se constituye en Parroquia en 1839. La ocupación de la comarca será un proceso lento, debido a que la mayor parte de la mano de obra de la isla está centrada en la producción azucarera. A finales del s. XVI, esta situación varía, produciéndose un fuerte crecimiento demográfico.

Artenara en 1925 (Fedac)
Durante el s. XX, el municipio sufre el éxodo rural, debido a las condiciones socio-económicas y a las características propias del lugar. Es de señalar que hasta la década de los años 30 del s. XX apenas unas pocas casas se situaban junto a la actual iglesia, mientras que la mayoría de la población vivía en casas-cueva situadas al borde de las abruptas laderas que forman parte de la caldera de Tejeda.


Localización (Fuente: IDEE Instituto Geográfico Nacional)

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