sábado, 7 de abril de 2012

ARENALES, BARRIO DE (LAS PALMAS DE GC)

Desde la fundación de la ciudad, este barrio vio delimitado su espacio urbano en función de una población asentada en los barrios históricos de Vegueta y Triana, y la ocupación marginal de los Riscos por una población menos favorecida económicamente.


Los Arenales (Ojeda Pérez, L. 1870 Fedac)
Durante cuatro siglos, el espacio está delimitado por el mar y las murallas localizadas al norte y al sur. Salvo los asentamientos marginales de trabajadores dedicados a la agricultura y los marineros, el resto fuera de los muroses un área dedicada al cultivo, y en este estado se encontraban las huertas de Triana, y más al Norte una zona conocida por «las Arenas», formada por una marisma de arenas y tierras, que antes de la expansión de 1800 se consideraba «fuera de La Portada», es decir, todo aquello que quedaba al Norte de la actual calle de Bravo Murillo, antiguo Camino Nuevo, donde se encontraba la muralla Norte, conocida como de Triana. A partir de ahí, la gran marisma y humedal que quedaba al Norte de la muralla se le llamó Arenales.

En 1852 se procede al derribo de la muralla de Triana y, con el aval de un momento de auge económico derivado del comercio de la grana o cochinilla en el que la ciudad es más un centro de distribución que de producción; será la burguesía, tanto la local como la extranjera afincada en la ciudad, la encargada de promover el desarrollo urbano de la ciudad.


Parcelación de Arenales
Desde 1858 comienzan las parcelaciones y repartos de sitios urbanizables, y se inician las solicitudes y concesiones de construcción en el nuevo barrio de los Arenales. Años después, la prensa de la época diría: «… En el barrio de los Arenales están concluidas y concluyéndose hasta cincuenta casas. (…) Es admirable el incremento que va tomando la ciudad por aquella parte...». 

En 1875, el Ayuntamiento saca a concurso la realización de un plano de la zona con la intención de establecer normas urbanísticas, que no se consolidan por la fuerte especulación que sobre el suelo hacía la burguesía enriquecida con el comercio de la grana y la implantación del puerto-franquismo, por lo que el crecimiento fue dirigido administrativamente, pero descontrolado por la ausencia de arquitecto municipal y por no haberse aprobado las bases del ensanche de la ciudad.

Vista de 1927 ( Fedac)
Después de ese año, la actividad constructora decae por la situación económica, pero a finales del s. XIX recibe un nuevo empuje debido a la ampliación del desarrollo urbano de Ciudad Jardín, Barrio de los Ingleses, Guanarteme y el Puerto, que conllevaban nuevas expectativas urbanísticas. De las seis calles iniciales de 1860 (Paseo del Muelle, Alonso Alvarado, Paseo de las Victorias, Molino de Viento, Constancia y Murga) y una plaza (la de la Feria), se llegó hasta la zona de Fincas Unidas (Paseo de Lugo), en el lindero con el barranquillo de Don Zoilo, donde luego estaría el viejo Campo de España. La práctica y vinculación del fútbol histórico al barrio de Arenales es sobresaliente.

Transcurría el año cuatro o tal vez el cinco del s. XX cuando destacados entusiastas e iniciadores del «juego de la pelota» en Las Palmas dieron lugar a la fundación del «Club Gimnástico» en el céntrico barrio de Triana. Un notable jugador de entonces llamado Alberto Seco y otros gestaron en el prestigioso club, dedicado a la gimnasia, un equipo del nuevo e incipiente deporte del football. Otro equipo de pioneros fue el Club Canario aunque pronto se transformó en el Sporting Club Las Palmas.


Marino Futbol Club 1920 (Fedac)
Estos fueron, tras los ingleses, los primeros practicantes isleños. A principios del siglo, el «juego de la pelota» era el que más practicaban los jóvenes isleños en los arenales y descampados, de los que una ciudad como Las Palmas disponía en sus proximidades. Tanto es así, que no solo eran las apasionadas partidas en días festivos las que atraían a practicantes y seguidores, sino que pronto aparecieron otros, como Eusebio Santana Torres, carpintero de ribera que tenía su taller en unas casetas cercanas a la marea, al final de la calle Cebrián, que entusiasmaron a los demás para constituir una sociedad de recreo y deporte en el barrio de Arenales. Allí fueron arropados por los vecinos de «fuera de La Portada» fundando el Marino Football Club un 12 de mayo de 1905. Era el nacimiento del que sería, con el transcurso de los años, uno de los grandes del fútbol canario.

Sus primeros colores fueron los de la «matrícula» de Gran Canaria, amarillo y azul, pero al poco tiempo cambiaron a azul y blanco, con los que orgullosamente defendió el pabellón insular obteniendo en repetidas ocasiones el título de Campeón de Canarias. Los primeros partidos en Gran Canaria se jugaron en el barrio de Santa Catalina, en los terrenos aledaños a la Compañía Escandinava conocidos como «teso del Porteño».


Campo España (Fedac)
También se jugó en los arenales próximos al Hotel Metropole que eran llamados «Campo de los ingleses». Sobre 1911 se pasó a jugar en el campo construido en la explanada del rompeolas del Muelle Grande. En el año 1916, el Marino estrenó el Campo del Sagrado Corazón de María cerca de la Plaza de la Feria y colegio de los claretianos. En los años veinte sería el Campo España el coliseo futbolístico de Las Palmas, en el que actuaron los grandes equipos que visitaron el archipiélago hasta 1936.


Plano actual (Google map)

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