viernes, 6 de abril de 2012

ARBEJALES, LOS (TEROR)

Topónimo que desde la antigüedad daba nombre al amplio valle en la cuenca del barranco de Teror, y que progresivamente fue concentrándose en el principal asentamiento del mismo, al que se accede por la carretera de Teror a San Mateo. 

Desde muy antiguo es zona muy apreciada y ya en 1544 se conceden tierras en Los Arbejales por un informe favorable elaborado por el letrado de la ciudad, el bachiller Fullana: «… nuestras señorías les pueden mandar títulosegún que vuestras señorías los suelen e acostumbran hazer ()... y firmelo de mi nombre el bachiller Fullana...». El 10 de agosto de 1549, el Cabildo expide título de propiedad de 50 fanegas a favor de Domingo Martín Labrador.

Valle de Arbejales (Asetur)
Su antiguo nombre pudiera guardar relación con la planta llamada Alverjana (Vicia sativa) que, según Viera y Clavijo, es «… Planta leguminosa, llamada más ordinariamente alberjaca, que se cría en los campos de nuestras islas...». Y añade que «… La harina de su simiente se usa en la medicina en cataplasmas emolientes, resolutivas y fortificantes...»

Flor (floradecanarias-com)
Se trata de una planta anual que, dentro del género, se diferencia por sus hojas con zarcillos, formadas por 3-7 pares de foliolos. Las estípulas poseen un nectario purpúreo en su lado abaxial. Las flores se disponen en inflorescencias sentadas o subsentadas de 1-2 flores, que poseen una corola con pétalos purpúreos, violeta, rojo púrpura o lila, volviéndose azules o azul-violeta al desecarse. El cáliz es actinomorfo, siendo los lóbulos subiguales.

Vicente Hernández Jiménez y Julio Sánchez Rodríguez, en su libro Arbejales (1995), señalan que su nombre se debe a que estuvo destinada en otros tiempos al cultivo de arvejas o guisantes. Originalmente, toda esta zona se hallaba cubierta de un frondoso bosque. El historiador José de Viera y Clavijo, en su Diccionario de Historia Natural de las Islas Canarias (s. XVIII), enumera hasta 29 manantiales en la zona, lo que da idea de su riqueza en aguas y fértiles suelos.

Cierto es que en una petición de tierras que el 1 de marzo de 1544 hace Alonso Hernández dice «... las tierras que yo pido en eta peticion son a las cabeçadas de Terore por baxo de la majada de Pero Baez partiendo con el llano de Anton Suarez donde syembra las arbejas, nuestro señor prospere su estado...» parece avalar esta teoría, pero cabe la posibilidad  que se debiera a la «alverjana», cuyo fruto y vaina guardan gran parecido con el guisante que se utilizaría para alimentar los animales.


Vaina (floradecanarias-com)
Lo confirma la imagen de Arbejales en primavera, que adquiere la tonalidad «púrpura de la alverjana» y que la humedad del valle de Arbejales, más aún hace cinco siglos, no parece el lugar apropiado para el cultivo de las alverjas. Prospera mal en los suelos demasiado húmedos y en los excesivamente arcillosos; agradece la humedad del suelo, pero no en exceso, en los que es frecuente la pudrición de la semilla, originándose nascencias largas, sobre todo si se trata de variedades de grano rugoso.

Aunque el principal asentamiento sigue conociéndose con este topónimo, la actual denominación oficial del barrio como Sagrado Corazón se debe a la advocación de su iglesia al Sagrado Corazón de Jesús, que se halla en el pago y paraje de Llano Roque. Se inició su construcción el 18 de mayo de 1913. No obstante, los lugareños siguen usando el topónimo arcaico.

Lo más destacado e histórico de Arbejales es su tradicional Rancho de Ánimas, con rancheros como Juan Montesdeoca (1854-1939). Se trata de una reliquia cultural que ha llegado a estos días gracias a la fe, al recogimiento y a la entrega de muchas generaciones de hombres y mujeres que, desde las alturas de Arbejales, siguen manteniéndose firmes en su papel de custodios de este vestigio tan vigente, gracias a todos ellos, como lo estaba hace siglos.


Antiguos componentes (ranchodeanimasdeteror-blogspot)
Los ranchos constituían una especie de agrupaciones musicales que, por el día de los difuntos en noviembre y, más tarde, por las fiestas de Pascua, salían de puerta en puerta o actuaban en las iglesias con el propósito de recaudar fondos para las ánimas.Entonan una música claramente oriental en coplas y endechas con temas alusivos a la muerte, a la Navidad e incluso a la relación social. Además de este Rancho de Arbejales perviven en Gran Canaria los de Valsequillo y La Aldea de San Nicolás.

Sobre su aspecto social, alegre y mundano, se pone de manifiesto un contrasentido con su naturaleza, pues más que la celebración de un día de finados parece un carnaval: armados de guitarras, mandolinas, panderetas, castañuelas, sonajillas y triángulos, van de vecino en vecino improvisando y componiendo letras en función del objetivo que se proponen con el canto, con un tono y aire especial y característico, para dedicarlo al Señor, a la Virgen, a los Santos, a las Ánimas o bien a familias que tienen parientes en América, a las muchachas y mozos por encargo de sus novios y novias, o unos a otros presentes en el acto. El trecho que media entre las casas lo recorren tocando y cantando malagueñas con grandísima animación, pues el vino se les brinda en las casas con gran profusión.

Localización (Fuente; IDEE Instituto Geográfico Nacional)

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