jueves, 5 de abril de 2012

ANA, CATEDRAL DE SANTA (LAS PALMAS DE GC)

Ermita San Antonio
(Kurt Herrmann 1940 Fedac)
La advocación a Santa Ana, según Abreu, fue debida a que Juan Rejón era muy devoto de la misma, y en el día 24 de junio de 1477, día de su arribada a la isla y fundación del Real de Las Palmas, tuvo entendido había sido su guía, y así hizo luego una iglesia de la advocación de Señora de Santa Ana, que fue la primera, que hoy se intitula San Antonio.


«... muy devoto de Señora Santa Ana, tuvo entendido que había sido su guía; y así hizo luego una iglesia de la advocación de Señora Santa Ana, que fue la primera ... » (ABREU Y GALINDO, J.: Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, Sta. Cruz de Tenerife, 1977).


Las obras fueron iniciadas en 1497 por el arquitecto Diego Alonso de Montaude, a quien le sucedieron una serie de maestros y arquitectos como Pedro de Llerena, Juan de Palacios, Martín de Narea, Pedro de Narea, Diego Nicolás Eduardo, José Luján Pérez, Laureano Arroyo, Fernando Navarro y, más recientemente, Salvador Fábregas. Estos fueron plasmando diferentes estilos a lo largo de los siglos, de ahí el empleo de elementos góticos, renacentistas, neoclásicos y eclécticos.

La primera etapa de la construcción de la catedral de Santa Ana de Las Palmas se desarrolla entre 1497 y 1570. Las obras comienzan en los pies del templo, planteándose una iglesia de tres naves, con capillas entre los contrafuertes y bóvedas de crucería. En este primer momento solo se completaron los cuatro primeros tramos de los pies de la iglesia.



1868 (Gran Canaria Patrimonio)
En el s. XVIII se continuarán los trabajos, haciéndose cargo de ellos el canónigo Diego Nicolás Eduardo. Se añadieron dos tramos más a las naves, se organizó el crucero y se proyectó la cabecera, siguiendo el lenguaje goticista con el que se inició la construcción. En 1794 se acabaron de cerrar todas las bóvedas, cruceros y capillas, se concluyó la nueva sacristía y la sala del tesoro que se fabricó encima para custodiar los caudales de dicha Santa Iglesia.

La catedral fue renovada a fines del s. XVIII y principios del s. XIX. En el exterior resalta el elegante cimborrio sobre el crucero de estilo Neoclásico. El edificio es una iglesia de estilo gótico con tres naves de igual altura con bóvedas de cañón. Se alzan a más de 20 metros de altura, apoyándose en columnas fasciculadas y pilastras sobre las que se elevan esbeltas bóvedas enervadas, destacando por su traza las estrelladas.

Cimborrio (verdadyverdades-blogspot)
La fachada inicial de piedra de arenisca fue sustituida por la actual, realizada en el siglo XIX, en un lenguaje neoclásico muy habitual en la época, trabajando en ella diversos arquitectos entre los que destaca Francisco Jareño. El altar Mayor está presidido por la imagen titular de la Catedral y la Patrona de la ciudad, Santa Ana, obra de José de Armas Medina, tallada en el año 1945. El material utilizado es la cantería azul procedente de las canteras de San Lorenzo, que se utiliza para los arcos, nervios de la cubierta y soportes, con el color gris que la caracteriza.


Interior (verdadyverdades-blogspot)
En las zonas donde predomina la cantería destacan sobre el fondo blanco del yeso de los muros o paños de las cubiertas. Estas son de poco espesor, realizadas con material volcánico, como es la piedra «pómez» o arenisca, muy porosa, ligera y de poco espesor. El muro, realizado con mampostería, tiene todavía una función de soporte. 

Aparece articulado en dos niveles con pequeñas aberturas y ventanales sobre los arcos formeros de las capillas laterales. Las ventanas son concebidas como huecos en el muro y no como amplios ventanales. Se aprecian dos tipos de soportes: las columnas exentas, diez en total, que separan las naves laterales y tienen forma cilíndrica; el otro grupo de soportes discontinuos lo forman la veintena de pilares adosados a los muros laterales. Son cruciformes, con capiteles corridos.


Vista aérea (fotosaereasdecanarias-com)
Aparecen pilastras de orden clásico en el interior de las naves y columnas renacentistas, embebidas de orden corintio en la capilla de Santa Teresa de Jesús. El interior, del s. XVI, es de un gótico muy original. Ligeros pilares emparejados, sin capiteles, se lanzan hacia la bóveda, donde se dividen en una infinidad de nervaduras delicadas y de encantadora gracia. Alberga importantes obras de arte, entre las que habría que destacar el portapaz del orfebre Becerril (s. XVI), las imágenes del Cristo de la Sala Capitular, la Virgen Dolorosa, el Cristo en la Cruz y la Virgen de la Antigua, todas del taller del imaginero Luján Pérez (1756-1815).


Dolorosa y Santísimo Cristo de Luján (estodotuyo-com)

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