martes, 27 de marzo de 2012

AGÜIMES

Actualización: 2013/03/20
Municipio situado a 28,5 kilómetros de la capital provincial e insular, en una altitud media de 270 metros sobre el nivel del mar, y de 79,28 kilómetros cuadrados de superficie que representa el 5,1% del total de la isla.

Topónimo aborigen. La colonización aborigen del antiguo territorio fue intensa. Se inició en los primeros años de esta era y dio origen a una diversidad de asentamientos (cuevas-habitación y cabañas) localizados a lo largo de la extensa red de barrancos que configuran el relieve del territorio. 


Fotografía de la portada del libro: Nacho González
Las noticias tradicionales situaban en el casco histórico de la villa el antiguo asentamiento aborigen sobre el que se realizaron las nuevas construcciones tras la conquista, las cuales hicieron perder todo rastro, hasta que en agosto de 1881 el Museo Canario tiene noticias de un conjunto de materiales con ocasión de unas labores de mejora en los terrenos agrícolas propiedad de Juan Ignacio Herrera: 

«A fin de proceder a la adquisición de los objetos descubiertos, se trasladan a este lugar el conservador Víctor Grau-Bassas y el oficial preparador Gabriel Garachico, siéndoles entregado un conjunto de materiales integrado por “treinta sellos o amuletos de la más exquisita forma, varias vasijas de barro (...) un carrete de piedra y varios huesos aguzados” encontrados junto a unas “piedras llanas (lajas)” (V. Grau-Bassas, 1881: 358-359). La inspección visual que el conservador realiza de la zona le lleva a deducir que no existía ningún tipo de arquitectura o cavidad a la que pudieran asociarse tales evidencias.


La ubicación de dichos hallazgos tal vez pueda ponerse en relación con el asentamiento aborigen recientemente identificado en el subsuelo del actual casco histórico, que debió de constituir el Agüimes aborigen al que aluden las fuentes etnohistóricas. Las excavaciones realizadas en la zona (V. Alberto y J. Velasco, 2003; J. Velasco y V. Alberto, 2005) pusieron al descubierto evidencias que serían reflejo de un destacado asentamiento en este entorno » (CRUZ DE MERCADAL, M.C., DELGADO DARIAS, T. Y VELASCO VÁZQUEZ, J.: Pintaderas del Museo Canario, Las Palmas de GC, 2013).

Los núcleos prehispánicos de la zona eran muy importantes, particularmente Temisas, con importantes vestigios arqueológicos encontrados en los Barrancos de Balos y Guayadeque. Esta riqueza en hombres y bienes atrajo a los primeros navegantes atlánticos desde mediados del siglo XIV, interesados en el comercio esclavista y en intercambiar con los jefes indígenas orchilla y sangre de drago por utensilios de hierro.


Panorámica (Ayuntamiento)
Abreu y Galindo cita una tribu que compartió con otras la explotación de la comarca del sureste, en un sistema de agrupación-población que explotaba agrícolamente los escasos recursos en el fondo del barranco, con poblados de costa y de enlace con la zona cumbrera. Inmediatamente después de la conquista de la isla, nace el núcleo de la Villa en torno a la Plaza de San Sebastián. Este territorio era bastante apetecible, entre otros motivos, por sus puertos y pesquerías; por sus prados, viñas y cañaverales; por sus dehesas y ejidos; por sus pastos, molinos y aguas estantes, manantes y corrientes.

Tras su fundación en 1487, por concesión real de 10 de abril de 1491, el territorio fue cedido por los Reyes Católicos a la Iglesia devolviendo el favor del dinero con que contribuyó el obispo Juan de Frías a la conquista, pasando a ser Señorío Episcopal hasta el siglo XIX. Ante los continuos conflictos de jurisdicción con el Cabildo General, al ser un señorío mixto, disponía de dos alcaldes: uno, ordinario, elegido por el obispo, con autoridad para asuntos de carácter civil; y otro, alcalde real, con jurisdicción criminal en todo el Señorío. La Cámara Episcopal mantuvo así su feudo durante cuatro siglos hasta la Ley Desamortizadora en 1837, que extinguió esta propiedad de más de ciento treinta kilómetros cuadrados, desde Gando a Maspalomas.

A finales del siglo XIX y, de modo especial, a lo largo del siglo XX, la demanda de productos hortícolas de los mercados local, nacional y, fundamentalmente, europeo ha hecho que grandes extensiones de la zona costera del Sureste de la isla se hayan dedicado a los cultivos de exportación; inicialmente, a los que se practicaban al aire libre (tomateros); y, más recientemente, a los que se obtienen bajo cierre (tomates, pepinos, zanahorias, pimientos, flores, etc.).



Localización (Espacios Naturales Gran Canaria)

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