martes, 27 de marzo de 2012

ÁGUEDA, BAHÍA DE SANTA (SAN BARTOLOMÉ DE TIRAJANA)

Actualización 13-jul-2016
En la antigua carretera general del Sur, Cruce Doctoral - Playa de Mogán (GC-500), después de pasar por Pasito Blanco y antes de llegar a Arguineguín, hay una rotonda de acceso a este barrio, también llamado Playa del Pajar. El yacimiento arqueológico de El Pajar formaba parte de un poblado de grandes dimensiones situado en la margen izquierda de la desembocadura del barranco, adentrándose hacia el interior. Se contabilizaron a mediados del siglo XIX unas cuatrocientas casas en el lugar.

El primigenio poblado de Arguineguín fue indiscutible hito de incursiones históricas y de penetraciones misionales de mallorquines, catalanes, aragoneses, sicilianos, vizcaínos, andaluces, gallegos y portugueses, los cuales tuvieron su base en la histórica “Cueva de Santa Águeda” allá por 1341. 


«La ermita remonta sus orígenes a un período prehispánico relacionado con los frailes franciscanos mallorquines arribados a Gran Canaria en misión de evangelización. Este lugar de oración tuvo como génesis una cueva, posiblemente horadada, junto al mar. En su interior se conserva una tabla con la imagen pintada de la santa con rasgos naturales y populares» (QUINTANA ANDRÉS, 2007, p. 30).

Ermita de Santa Águeda (Juapero)
Más tarde, refieren las crónicas que el normando Juan de Bethencourt, al servicio del rey castellano Enrique III, llegó a Gando en 1402 y, desde el propio lugar, se dirigió al “Ganiguín”, al Sur de la isla, como así hace constar el historiador Pedro Agustín del Castillo en su obra Descripción histórica y geográfica de Gran Canaria.:

«Pasó be Gando al Ganiguin (poblacion grande de ios Canarios siete leguas mas á la parte del Sur de la isla) donde estuvieron ancorados once dios: vino á verles Pedro el Canario, y despues llegó un hijo de Aytham, Fayacan, ó Virrey de aquella parte: dijeronles les darían refresco, y les llevaron unos puercos: tomaron agua y poniendose los Canarios en emboscada, conocida la gente castellana y francesa, cuando fué el bote a tierra, les tiraron del cabo á sugetar la lancha, y tiraron mucha piedras con que hirieron algunos de la lancha, en que estaba un hijo bastardo de Gadifer, llamado Anibal, hombre de valor aunque ya herido con un remo, ahuyentó á los Canarios, que se habian avanzado al mar á acometerlos, y alargó el batel de tierra, y volviendo á la fragata, cargaron de gente y armas, con que volvieron sobre los Canarios, que habian quebrantado las treguas.

Salieron a tierra con mejor órden los castellanos y franceses, y los canarios les recibieron con la misma, guarnecidos con broqueles y rodelas, en que tenian pintadas las armas de Castilla; (despojos de los andaluces y vizcainos que habian vencido) y aunque los soldados católicos les dispararon muchas flechas, conocieron poco efecto, y sin aventurar mas el combate se volvieron á la fragata» (CASTILLO RUIZ DE VERGARA, 1848, p. 35)

Fotografía de 1925 (Teodoro Maisch - Fedac)
Antes de la Conquista, existía un poblamiento aborigen en el lugar, en la actual playa de Triana, a unos kilómetros del Pajar. Recientemente se ha descubierto un importante yacimiento arqueológico en la carretera de la costa cerca de Arguineguín. El yacimiento se encuentra a escasos metros del mar, ya que la dieta principal de los aborígenes era el pescado.

Pasaron los años, dejando los tiempos de la Conquista de la isla, ya el plano de Leonardo Torriani de 1590 sobre el suroeste de Gran Canaria marca este punto como "disbarcatione" o punto de desembarco. Fue en la antigüedad una prolongación del puerto de Arguineguín Grande, entre la Punta del Perchel al poniente y la Punta de las Carpinteras al naciente, ya que el Barranco de Arguineguín tiene un ramal secundario que desemboca en la Playa del Pajar, cuya ensenada está bien protegida de los vientos del Oeste y Noroeste por la mencionada Punta del Perchel. La circunstancia que en las derrotas marinas el lugar se relacionara con las “aguadas” de los barcos, originó que algunas fuente creyeran que el topónimo de “Santa Águeda” fuera corrupción de  la voz “aguada”. La realidad es que los frailes franciscanos mallorquines trajeron a la isla la veneración de san Nicolás de Tolentino, santa Catalina y santa Águeda cuando llevaron a cabo sus primeras evangelizaciones.

«Las tierras circundantes fueron propiedad del Condado de la Vega Grande de Guadalupe, empleando en su explotación a medianeros y aparceros, escasos en número hasta bien entrado el siglo XIX. A ellos se unían diversos pescadores dedicados a la pesca de cabotaje y, en algunos momentos, de la ballena.

La ermita, tras producirse su ruina por un derrumbe a mediados del siglo XIX, fue ampliada y modificada durante los años de 1858 a 1868. En la actualidad la ermita mantiene el mismo aspecto adquirido desde la citada centuria con un interior rectangular de techo adintelado, ligeramente curvo, y paredes lisas pintadas de blanco.

La cueva está excavada en la toba volcánica que ha sido pulida para dar sensación a su interior de paredes formeras. El altar es plano, hallándose en él las imágenes en bulto redondo de Santa Águeda, adquirida en 1874, y la de la Virgen del Carmen, junto a otras de distintas advocaciones (San José, La Inmaculada...). El acceso se hace a través de una escalera conformada por escalones de piedra que dan a una pequeña plaza donde se encuentra la cueva, entrando en ella a través de una puerta adintelada» (QUINTANA ANDRÉS, 2007, p. 30).


Actualmente, la Punta del Perchel o de Taozo cuenta con un puerto cementero con un dique para el atraque, dedicado a dicha actividad, y se debate su potencial traslado para reconvertir la bahía para el aprovechamiento turístico.


Localización (IDEE Instituto Geográfico Nacional)

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