domingo, 25 de marzo de 2012

ÁBALOS (SANTA MARÍA DE GUÍA)

Actualización: 2013/09/04
Este caserío, surgido en los imprecisos límites de la antigua Dehesa de Tamara-Gáldar, que fue reduciéndose por datas concejiles, estaría en el lugar entre barrancos aproximadamente donde hoy se encuentra el caserío de Santa Inés, próximo al Paso de María los Santos. El antiguo topónimo lo conserva la Presa de Ábalos, entre la presa de Los Paredones y la presa de Calabozo. Era uno de los territorios más solicitado en las datas por sus condiciones y ser una de las "puertas de entrada" al desaparecido bosque de Doramas, donde el trasiego pastoril a través de la Dehesa dejó abundantes caminos.

En la antigüedad, su extensión tenía que ser grande pero fragmentada por el relieve, según se desprende de los documentos donde se mencionan partes de Arriba, de Abajo y de En medio, que surgen por la división de la finca primitiva, como se verá. Todavía perdura el testigo etnográfico del topónimo en el molino de su nombre, con acequia mantenida por cinco arcos construidos con piedra, barro y cal con cantería en uno de ellos, con un cubro que desemboca en una construcción de techo plano y planta rectangular de seis metros de altura.


Molino (Fedac)
El topónimo tiene su origen, probablemente, en algún propietario de las tierras con este apellido. En opinión de eminentes tratadistas, los Ábalos o Dávalos proceden de la villa de San Félix Dávalos, en Navarra, donde fueron naturales y heredados. Descendientes suyos pasaron al reino de Aragón para luchar contra los moros, y de aquí a Andalucía, señalándose en el servicio de los reyes como valerosos y esforzados caballeros que participaron en la Reconquista. Un personaje famoso en la antigüedad fue Alfonso Ávalos, marqués del Vasto, general español del siglo XVI, de gran importancia con el rey Carlos I.

Este topónimo, que se encuentra también en un lugar de Adeje y en el Barranco de Ábalos en la isla de La Gomera, tiene que corresponder con algún estante en la islas, y tenemos documentada la presencia de un licenciado Ávalos en la segunda mitad del siglo XVI, según resulta del acta del Cabildo Catedralicio del 2 de enero de 1566, cuando se trata de la "Ración del preceptor de gramática" y se dice: «Tratándose de las condiciones con que se debía establecer la ración que el rey había destinado, a petición del Cabildo, para un bachiller o preceptor que lea Gramática en esta Santa Iglesia, se acordó que dicho racionero en los días que no fuesen de guardar, asista a su cátedra dos horas por la mañana y dos por la tarde, dando a los estudiantes a su arbitrio las lecciones más convenientes. Que enseñe gratis a los ministros de la Iglesia, mozos de coro y familiares de los señores beneficiados. Que se le tenga presente en dichos días en el coro, etc. Y en este mismo día se dio la posesión de la dicha ración de la Gramática al licenciado Ávalos, por muerte del bachiller Aguiar» (VIERA Y CLAVIJO, J.: Extracto de las Actas del Cabildo de la Catedral de Canarias. 1514-1791, Las Palmas de G.C., 2007).

Aunque no podemos relacionar al licenciado con este lugar, tenemos con posterioridad otras noticias suyas que acreditan su proyección profesional y suficiencia económica a tal fin. Del acta de 13 de noviembre de 1571, donde se dice: «Se nombró por maestro de ceremonias al señor racionero Ávalos, con 20 doblas de salario, por tiempo de la voluntad del Cabildo». Tres años después, del acta de 18 de junio de 1574, donde ya se acredita su condición de canónigo cuando se dice: «En este día se dio poder al licenciado Ávalos, canónigo, para que asistiese al expresado Tribunal del Santo Oficio siempre que el señor vicario capitular no pudiese». Y la del 23 de octubre de 1579 cuando es comisionado para el Sínodo: «El Cabildo nombró para que asistiesen con el ilustrísimo en el sínodo, así en la Iglesia como en su casa, a los señores tesorero, arcediano de Tenerife y canónigos Águila, Morales, y racioneros Padilla y Ávalos; pero sin ningún poder para consentir en cosa alguna hasta dar parte al Cabildo». La última noticia la tenemos por el acta del 16 de agosto de 1702, donde ya se acuerda «... que se escriba a Hernando Ávalos, residente en Sevilla,...» en relación con la cátedra de Gramática.


Antiguos caminos  (AGUIAR, J. Caminos tradicionales de Guía)
Durante siglos, parte de estas tierras fueron «tierras muertas», según queda documentado en la desamortización de una finca del Convento de San Bernardo, la «Hacienda de Abalos de Arriba, con casa terrera y dos horas de agua», de trece fanegas, que tenía su origen en la dote de Teresa S. Diego Botino, pagada por Diego Durón. El Convento la había recibido de la capellanía del maestre Diego Durón y, después de su remate, fue vendida el 9 de marzo de 1843 a Francisco Suárez Perera, vecino de Gáldar, por 221 005 reales de vellón. Se ubicaba la finca en el camino que se dirigía a la Montaña de Doramas y junto a la hacienda del capitán Juan de Vitoria.

Se señala más claramente el lugar en una partición de 1881, que describe una finca: «… una hacienda denominada Abalos en la que se comprende un trozo con el nombre de María de los Santos situada en el pago de La Dehesa, término municipal de esta ciudad, y tiene todo una superficie de trece fanegadas, dos celemines, y linda al naciente con camino real que va al Paso,al poniente con terrenos llamados de Antón Pérez de la pertenen con terrenos denominados Abalos de abajo que corresponden a José María Valdés y otros terrenos llamados de Antón Pérez que administra Juan Pestana y al sur con tierras de herederos de José Guillén y que fueron de Catalina Martín y camino que va al Paso de María de los Santos…».


El fundador de la capellanía antes referida es el maestro Diego Durón Ortega (1653-1731), conocido músico de la Catedral de Las Palmas, hermano mayor de Sebastián Durón Picazo. El padre de los Durón era sacristán y músico organista en la iglesia de San Juan de Brihuega, Guadalajara, que se casó dos veces. Fruto del primer matrimonio nació Diego Durón Ortega, y del segundo, Sebastián Durón Picazo y tres hermanas que luego fueron monjas jerónimas en el convento de Brihuega. Toda la familia estuvo siempre muy vinculada con la Iglesia. Diego Durón tiene una gran labor de música sencilla desarrollada sobre todo en la Catedral de Las Palmas desde donde ya no regresó a la Península, según dicen las crónicas, porque, cuando vino, lo pasó fatal en el viaje. A los 18 años se hace cargo de la Capilla de la Catedral de Las Palmas, donde en 1685 se ordena sacerdote, siendo conocido en las historias de la música hispana como fray Melchor de Montemayor. Su personalidad, de carácter más cómodo y sedentario, le lleva a ser querido y respetado, muy al contrario de su hermano y discípulo Sebastián, más arriesgado y de espíritu aventurero dentro del ambiente musical, pues aun siendo también sacerdote, se dedica a la obra profana en el teatro lírico barroco español.


Órgano Catedral de Santa Ana
Se trata sin duda de un polifonista y policoralista de primera fila, entre cuyas numerosas producciones, cerca de medio millar de obras, existen incluso composiciones de inspiración canaria, en las que los textos encierran un marcadísimo interés folclórico. El villancico representado y cantado «Entre ángeles y pastores» en 1691, así como los llamados «Cuatro tratantes de la plaza», «El alcalde de Tejeda» o «Los muchachos de Canarias». Autor prolífico dentro de la polifonía barroca, sobresalen sus villancicos, compuestos cada año para los músicos de su capilla. Trabajó silenciosamente en la Ciudad durante cincuenta y cinco años, hasta que murió en 1731. Sus villancicos fueron estrenados con la Academia de Ricercare en la iglesia de Santo Domingo, dentro del XXV Festival de Música de Canarias celebrado el 23 de enero de 2009. En la introducción al programa realizada por el compositor y musicólogo Lothar Siemens, se decía de la obra de Diego Durón que «… es un epígono del estilo policoral del Barroco Pleno del s. XVII, que, a causa de la longevidad, se prolonga y adentra en Las Palmas nada menos que treinta años en la centuria siguiente…».

Continúa diciendo el introductor que «… Los villancicos polifónicos (…) representan solo una pequeña parte de su ingente producción de villancicos cultos barrocos. Eran las piezas que se cantaban en lugar de los Responsorios en el oficio de Maitines de Navidad, pero también para Reyes, Corpus, Santa Ana, la Ascensión del Señor y otras festividades singulares, (…) el compositor imbuido de un espíritu ciertamente teatral, “escenifica” en sus villancicos estampas de fuerte colorido: los hay de negros que vienen a adorar al Niño Dios, pero también de moros, de portugueses, de asturianos, de gallegos y hasta de polacos. Tiene villancicos representados y cantados, auténticos tropos que los convierten en obras de muy larga duración. Y especialmente interesantes son aquellos en que alternan coros de voces con coros puramente instrumentales, tocados bien por heráldicos ángeles, chirimías, bien por adorantes pastores, flautas…». Diego Durón legó más de cuatrocientas cincuenta obras, que constituyen uno de los tesoros más valiosos del patrimonio artístico-cultural de Canarias.




Localización (Espacios Naturales de Gran Canaria)



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